Un suceso devastador sacudió este lunes las instalaciones del CICPC en el sector Tronconal III de Barcelona. El comisario Luis Garbán, de 49 años, perdió la vida dentro de su despacho tras accionarse un arma de fuego aproximadamente a las 2:00 de la tarde. El estruendo alertó a sus compañeros de guardia, quienes hallaron la trágica escena en la oficina del alto funcionario, generando un estado de shock inmediato en toda la comandancia estatal.
Informaciones que han trascendido de forma extraoficial sugieren que el móvil del hecho estaría vinculado a un procedimiento legal en curso. Aparentemente, Garbán iba a ser aprehendido por una denuncia relacionada con violencia doméstica; ante la inminencia de la detención, el comisario habría decidido atentar contra su propia vida. Esta versión, que ha cobrado fuerza en las últimas horas, pone el foco en la presión interna que enfrentaba el funcionario antes del desenlace.
El reporte forense preliminar indica que el cuerpo presentó un impacto de bala fulminante. Aunque fue trasladado de urgencia por sus propios colegas hasta el hospital Luis Razetti, los médicos de guardia confirmaron que el comisario ingresó sin signos vitales. El incidente no solo ha dejado un vacío en la institución, sino que ha desatado una ola de comentarios en la colectividad barcelonesa por las circunstancias tan complejas que rodean el caso.
Actualmente, comisiones especializadas mantienen acordonada la oficina para recolectar las evidencias necesarias y esclarecer los detalles de la minuta oficial. Mientras tanto, el hermetismo y la consternación reinan en el cuerpo detectivesco de Anzoátegui ante la pérdida de uno de sus miembros de alto rango bajo un contexto tan alarmante. Se espera un pronunciamiento formal de la directiva nacional en las próximas horas.