Vinicius Junior habría entrado en 2026 con ánimos renovados para darle la vuelta a su situación personal, que llegaba al duelo dominical frente al Betis de Manuel Pellegrini marcado por la ineficacia deportiva (14 partidos sin ver portería con el Madrid, 17 contando también los duelos con Brasil).
Lo peor de esto, según un análisis difundido por Marca, es la desconexión que ha vivido con el Bernabéu, que le despidió ante el Sevilla, en el último duelo de 2025, con una sonora pitada. Sobre aquello hizo una valoración enigmática con tres puntos suspensivos en redes sociales y con el año nuevo, quiso aclarar el ambiente con un mensaje mucho más claro: “Que sea un año increíble 2026. ¡Hala Madrid siempre! Os quiero”. Una declaración de intenciones para que lo del cierre de 2025 no vuelva a suceder.
Ante el Betis parecía que la historia podía ser diferente para él y por momentos lo fue, al menos antes del inicio del partido.
Cuando la megafonía dijo su nombre al cantar los once titulares, apenas se escucharon silbidos, aunque la música del estadio blanco colaboró a dejarlos en casi nada. Y durante su primera parte fue sobre todo aplaudido, pues anduvo inspirado en sus primeros balones y generó claras ocasiones de gol, incluido un penalti no pitado por Hernández Hernández.
Pero aquella pena máxima no señalada se le quedó clavada y desde entonces su rendimiento se fue a pique, entrando en disputas sin importancia y ofreciéndose cada vez menos. Una falta de intensidad por su parte en una disputa fue el germen del gol del Betis, el que supuso el 3-1.
La goleada final le quita hierro a todo, pero el equipo sevillano tuvo el 3-2 y ahí el guion pudo ser bien distinto. Y su partido, más allá de sus prometedores primeros minutos, fue letárgico: sólo creó una ocasión, lejos de las tres de Valverde, Bellingham y Rodrygo, y apenas hizo un remate que no fue entre palos. Estuvo fino en el regate (cinco buenos en ocho intentos), pero sin incidencia en el marcador.
Y el Bernabéu tomó nota de ello y se lo hizo saber cuando, hacia el final de la segunda parte, Xabi Alonso le retiró del campo para dar entrada a Güler. Se volvió a ir con música de viento, en este caso mezclada con los aplausos que venía recibiendo Rodrygo, sustituido al mismo tiempo y autor de dos asistencias.
Su gesto al ver que iba a ser sustituido fue de resignación, pero sin la ira de otros momentos: un serio choque de manos con Xabi y el primero en enfilar el túnel de vestuarios cuando pitó el árbitro. Vini sigue en su laberinto y ya son 15 partidos sin marcar.
No es el mejor contexto para encarar lo que queda de temporada y, sobre todo, una negociación para renovar que se reactivará en breve, con el brasileño a sólo 18 meses de finalizar su actual vinculación.VF
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