La temporada de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP) ha llegado a su fin para los Tigres de Aragua.
El conjunto bengalí cayó derrotado, 13-12, en el último, maratónico y decisivo compromiso de la serie «Play-in» ante los Caribes de Anzoátegui –detalla el portal “Meridiano”–, una eliminación que pone punto final a una campaña que comenzó con altas expectativas y terminó en una de las decepciones más grandes del torneo.
Un desplome inexplicable
El equipo felino tuvo un arranque de temporada dominante, habiendo logrado mantenerse en la cima de la tabla de posiciones durante las primeras tres semanas de campeonato, incluso escapado en algún momento.
Sin embargo, lo que parecía una clasificación cómoda hacia el Round Robin se transformó en una caída libre.
Esta eliminación representa el segundo revés consecutivo de gran magnitud para el mánager Oswaldo «Ozzie» Guillén, quien no ha logrado encontrar la fórmula para sostener el rendimiento de sus equipos en las etapas finales recientemente.
El antecedente con los Tiburones de La Guaira
El destino de Guillén en esta campaña guarda similitudes asombrosas con lo ocurrido en la temporada 2023-2024.
Tras haber alcanzado la gloria con los Tiburones de La Guaira (rompiendo una sequía histórica de 37 años, y, de paso, ganando la Serie del Caribe), «Ozzie» inició la siguiente etapa como el gran favorito para repetir el título.
No obstante, el vestuario de los escualos vivió momentos de alta tensión.
A mitad de aquella zafra, la directiva de La Guaira llegó a anunciar el despido de Guillén debido al desplome del equipo.
Sólo la intervención directa del propietario, Wilmer Ruperti, logró anular la medida y mantener al estratega en el dugout hasta el final.
Pese a ese respaldo, los Tiburones terminaron eliminados prematuramente, un destino que ahora se repite con el uniforme de los Tigres de Aragua.
Incertidumbre en la Ciudad Jardín
La derrota ante los Caribes deja muchas preguntas en la gerencia aragüeña.
Los Tigres, que históricamente han sido un equipo contendiente, deberán evaluar si la continuidad de Guillén es viable, tras no haber podido capitalizar el excelente inicio de torneo.
Por su parte, la «Tribu» de Anzoátegui celebra su paso a la siguiente fase, con lo que han demostrado una vez más su capacidad para crecerse en situaciones de vida o muerte, mientras que, en Maracay, comienza un periodo de reflexión y de reconstrucción, de cara al próximo año (RG).