El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se mostró crítico con la actuación de Donald Trump tanto en Venezuela, como en lo relativo a Groenlandia así como respecto a su propuesta de una Junta de Paz, advirtiendo de que sería un «error» aceptar que «las reglas internacionales son para el cumplimiento de todos menos uno».
Sánchez dejó para su segundo turno de palabra en su comparecencia en el Pleno del Congreso el repaso a distintos asuntos de la escena internacional que también eran objeto de la misma además del accidente de Adamuz, abordándolos «telegráficamente».
El jefe del Ejecutivo felicitó que Trump haya «cambiado de opinión» en lo que se refiere a sus amenazas de hacerse con Groenlandia, tras los «momentos de muchísima tensión» vividos como resultado de que «la superpotencia de la Alianza Atlántica» cuestionara «la integridad territorial de un país aliado y también perteneciente a la UE como es Dinamarca».
«Veremos si no revisa esa opinión», añadió, al tiempo que subrayó que «sería un error asumir que el problema ha desaparecido, porque el problema de fondo sigue ahí».
El problema, dijo Sánchez, «es pensar que las reglas internacionales son para el cumplimiento de todos salvo de uno, que su vigencia es intermitente, que se puede usar y amenazar y utilizar el miedo para coaccionar a países que se dicen aliados».
Así las cosas, dejó claro que España considera que no se puede «aceptar esta gobernanza internacional» y Europa tampoco debería aceptarla.
Venezuela
Por lo que se refiere a Venezuela, recordó que el Gobierno nunca reconoció la reelección de Nicolás Maduro en 2024 pero «eso no legitima lo que ha hecho la Administración estadounidense». Al contrario, añadió, en referencia a la intervención militar en la que fue capturado Maduro y trasladado a Estados Unidos para ser juzgado, «no podemos reconocer ni aplaudir la operación llevada a cabo por Estados Unidos en Caracas».
Por ello, el Gobierno sostuvo desde el primer momento y junto a otros países de la región que «era una intervención contraria al Derecho Internacional» y que «sienta un precedente muy peligroso en el mundo».
Además, cuestionó el objetivo de la misma. «No parece que vaya siquiera a servir para poner en marcha una transición democrática en ese país, no lo parece» sino que «parece que son otros los objetivos» de Estados Unidos.
España, agregó, defiende que «el destino de Venezuela debe ser decidido por los venezolanos y que debe construirse de forma pacífica y dialogada con el apoyo de la comunidad internacional, sin tutelas».
Europa Press