Los Ochenta de Esteban
El pasado viernes 26 de diciembre, Esteban Ramón Castillo Victorac hubiese cumplido 80 años, vanguardista fabulador de la colorimetría geométrica, quien a través de formas pragmáticas logró darle sublimidad poética mediante las vibraciones del color, fue un creador inspirado, consciente de su destino y de la vastedad de la obra cuando se comprende la universalidad del arte.
Esteban Castillo, como se ha dicho, nación en Barquisimeto un 26 de diciembre de 1941, cuando la ciudad aún era pequeña, bucólica y gentil, apenas despertándose a la modernidad, con la imponente edificación de la Gran Feria Exposición de 1940, que se efectuó en lo que es actualmente el Hospital General Luis Gómez López, la inauguración del Puente Libertador, en la hoy carrera 19 entre calles 10 y 11, la fuente luminosa que estaba en la intersección de la carrera 19 con la Avenida Lara y la Avenida 20, el Asilo de Mendigos, en el presente sede del Colegio Padre Machado en la Av. Lara, el Asilo de Huérfanos en la carrera 15 con la calle 28, en nuestros días Instituto Gualdrón y la fabulosa ampliación del Estudio “A” de Radio Barquisimeto para alcanzar un aforo de 150 personas, con su grandes industrias Galletas El Avila, gaseosas Marbel, Factorías El Rosario, Cordelería Occidental, la Compañía Anónima Fibro Textil de Lara, gaseosas Astor, como también Talleres y Fundiciones Teppa. Por aquel entonces aun se escuchaba el pito de vapor del Ferrocarril Bolívar en las sabanas del norte de la ciudad cuando hacia su arribo a la Estación, donde se levanta la Catedral de Barquisimeto. Esa fue la ciudad que vio nacer a Esteban Castillo al ver la luz primera aquel 26 de diciembre de 1941.
Esa ciudad ya contaba con la Escuela de Arte del Estado Lara, que había abierto sus puertas en 1939, gracias al empeño y tenacidad de Rafael Monasterios, cuyo prestigio como artista del pincel y como pedagogo, le proporcionó la dicha de haber sido seleccionado por el General José Rafael Gabaldón, para designarlo Director de la naciente institución artística, en atención a la recién sistematizada enseñanza del arte, a través de la Dirección de Cultura y Bellas Artes del igualmente recién creado Ministerio de Educación por la administración del General Eleazar López Contreras.
Su infancia, como lo expresamos en la entrega de Reseña de la Añoranza del Domingo, 23 de noviembre de 2025, a propósito de su fallecimiento, tuvo por escenario los alrededores de la carrera 24 entre las calles 41 y 42, entre los oficios de fina talabartería de su padre que elaboraba carteras, correas y otros artículos de cuero, mientras su madre tejía las capelladas para alpargatas que era un oficio aun con demanda en aquel entonces, mientras acompañaban a Monasterios en la Escuela de Artes Plásticas los maestros Elizer Ugel y Luis Ordaz, el primero que tuvo oportunidad de aquilatar su arte en el extranjero gracias a una beca gubernamental que entonces se le llamaban “pensión” para estudios y segundo igualmente de reputado prestigio en la enseñanza.
Ahora, cabe acotar que hay seres que nacen como predestinados con una misión concreta en la vida, como si Dios abriese el libro de sus secretos eternales y escribiese allí un nombre, el de Esteban Castillo y al punto diera un signo a uno de sus ángeles para insuflar en aquella nueva vida, el don del arte, de la inspiración, de esa sensibilidad tan peculiar que distingue a estos privilegiados del Todopoderoso, pues quien nace con la disposición connatural por el arte, es y será artista, en pequeño o mayor grado, dependiendo del contexto que lo rodee, de los estímulo y oportunidades que reciba y de la atención al llamado de su propio naturaleza y “…de nada valen dineros ni seducciones de promesas, pues desciende sobre aquellos cuyas mentes son puras y cuyos corazones se abren para recibirla… Cuanto más elevado el sentir y el pensar de un hombre, más excelso su ideal, y a medida que ascendemos en la escala de la existencia y que nuestro conocimiento se expande, más elevado será nuestro ideal…” como lo decía Paracelso (1493 – 1541).
Desde muy jovencito Esteban mostró predilección por el dibujo, por las formas y las líneas, mientras la bendición del Altísimo iba materializándose en él, cuando un señor se percató de las destrezas del mozalbete y le indicó un curso de dibujo por correspondencia que tenía su origen en Cuba, logrando inscribirse y elevar su maestría con los ejercicios de copiado de dibujos programados en el citado curso, como bien lo recordaba uno de sus profesores de la Escuela de Artes Plásticas, Crisógeno Araujo quien expresaba, “…fue mi mejor alumno en dibujo…”
Aquellas coincidencias que Esteban llamaba, “fruto del azar” fueron sucediéndose una tras otra, hasta que un buen día la esposa del duaqueño Hugo Daza, este último también artista y a la postre profesor de Artes Gráficas y Modelado de la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas “Carmelo Fernández del Yaracuy, le dijo a madre de Esteban, que lo inscribiera en la Escuela de Artes Plásticas de Barquisimeto y así lo hizo. Fue así que a sus 14 años sus pasos se enrumbaron hacia aquel imponente edificio inaugurado en 1952 como Palacio de Bellas Arte en la redoma de la Plaza Miranda asimismo inaugurada ese mismo año dentro del marco del cautricentenario de la Capital del estado Lara, donde funciona actualmente la Escuela Pablo Manzano Veloz.
Corría el año de 1955 cuando Esteban Ramón Castillo Victorac entró formalmente a la Escuela de Artes Plásticas del estado Lara, actual Martín Tovar y Tovar y Hugo Daza cursaba a sus 21 años lo correspondiente a su última carga académica, pues egresó en 1956 de la misma. Allí Esteban compartirá estudios dentro de las aulas de dicha escuela con figuras como; Servideo López, Rafael Fajardo, Alirio Echeverria, Cesar Andrade, Luis José González y Felipe Tovar, entre los que nos recordaba el maestro Crisógeno Araujo. De igual forma la escuela bajo la dirección del maestro José Requena, contaba para la instrucción con figuras como Crisógeno Araujo de nuestra más grata recordación, impartiendo lecciones igualmente Francisco Reyes García, Ramón Díaz Lugo, Trino Orozco y Marcial Piña Daza entre otros.
Finalmente, Esteban Castillo egresa de la Escuela de Artes Plásticas del estado Lara en 1961, con el palpitar del arte latiendo con intensidad dentro de su ser, con una propuesta figurativa muy bien lograda, cuyo universo artístico quedará impactado por un breve tránsito por la ciudad estadounidense de Nueva York en 1964, donde le llamó poderosamente la atención la tecnificación de la sociedad norteamericana. Luego sigue trabajando con pinceladas gruesas, cargadas de materia, realizando obras caracterizadas por mucha textura, cuya producción se mantendrá dentro de estos parámetros hasta 1967 cuando recibe la beca para marcharse a Paris a ampliar el conocimiento artístico.
Seguidamente vendrá su enriquecedora experiencia en Paris de 1967 a 1969, luego de 1969 a 1972 en Londres y de 1972 a 1987 nuevamente en Paris, para retornar a su lar nativo en este último año, el mismo donde expone en la Galería Rafael Monasterios de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, con una muestra titulada: “Las Máquinas de Esteban Castillo” donde exhibió la transición de los figurativo a lo abstracto, con una intensión de cerrar un ciclo de su existencia artística, para luego presentar lo nuevo, lo vital de su quehacer creativo como rumbo definitivo de su obra cumbre, pues ya venia de Europa con la geometría y el color, como fuente inagotable de su inspiración, como lo demostró más tarde en el 2010 nuevamente en los espacios de la galería Rafael Monasterios de la UCLA, donde mostró “De lo Pequeño a lo Grande” con ese afán de ofrecer lo mejor de él a través de su propuesta plástica.
Indiscutiblemente en el medio larense, Esteban Castillo introdujo una nueva vanguardia, entre lo constructivista en conjunción con la escultura y el dibujo, que ha decir de Bélgica Rodríguez (1979), “…la obra de Esteban Castillo es un refinamiento analítico traducido en distribución de elementos geométricos que se transforman y que se van modificando en su propia esencia e interioridad y que transmiten una presencia a veces masiva, a veces trasparente, a veces son una densa realidad, en la que la obra no es el tema ni el objeto ni la forma geométrica ni el color, sino la totalidad…”
Al levantarse entre el 2004 y 2005, el primer censo del Patrimonio Cultural Venezolano por parte del Instituto del patrimonio Cultural, con lo cual se creó el Registro General del Patrimonio Cultural Venezolano y el Instructivo para su uso y manejo, allí quedó inserto el nombre de Esteban Castillo, en el Tomo correspondiente al Municipio Iribarren del Estado Lara, en su página 108. Más aun, para el 2010, con criterios mucho más elevados desde el punto de vista académico, recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, que vino a reafirma su condición de Patrimonio Cultural, debido a su inobjetable relevancia cultural.
Un viernes 21 de noviembre se cerraron para siempre los ojos de Esteban Castillo y el pasado viernes 26 de diciembre se cumplieron los 80 años de que esos ojos vieron la luz primera, como hijo de Rafael Castillo y Petra Victorac, su nombre pasa a la inmortalidad en su obra, desde aquel figurativismo de densas texturas en gruesas pinceladas, pasando por Las Maquinas, para terminar con formas geométricas y el color, a través de los cuales supo transmitir su más diáfana esencia humana, la misma que palpitó en él desde niño y a cuyo llamado fue fiel durante toda su existencia.
Barquisimeto, domingo 28 de diciembre de 2025.
Fuentes Consultadas:
- Boraure, J. (1987) Primer Anuario de la Pintura Larense. Ediciones HOLAMUNDO. Barquisimeto. Venezuela.
- Boraure, J. (1990) Segundo Anuario de la Pintura Larense. Imprecolor. Barquisimeto. Venezuela.
- Catálogo del Patrimonio Cultural Venezolano. (2005) Instituto del Patrimonio Cultural. Tomo LA 03. Región Centroccidental. Estado Lara. Municipio Iribarren.
- Dirección de Cultura UCLA (1998) Las Máquinas de Esteban Castillo. Departamento de Reproducción UCLA. Barquisimeto. Venezuela.
- Jiménez, Z. (1997) “Simplificar es más difícil que complicar”. Diario El Informador. 2B, junio, 26. Barquisimeto. Venezuela.
- Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (2010) Armando Villalón y Esteban Castillo, Doctores de las Artes Plásticas. Editorial Grafindustrial Lara. Barquisimeto. Venezuela.
- Wright, Frank Lloyd (1961) La Ciudad Viviente. Editorial: Compañía General Fabril Editora. Buenos Aires. Argentina.
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