Murió Alejo Hernández Acosta y en Lara hay consternación por su muerte. Para el Movimiento DECODE este empresario, su origen humilde y su proeza de levantar un emporio de riqueza agropecuaria en tierras secas, es historia viva que debemos registrar como icono de progreso. Ese progreso que se produjo en Lara y en toda Venezuela teniendo como motor al sector privado de la economía, en conjunto con gremios profesionales, universidades y en conjunto, los diferentes actores de la sociedad civil organizada.
Alejo Hernández antes que empresario fue un agricultor que amaba la tierra y sobre ella levanto una obra de progreso que jamás será olvidada. Para recordar esta relación profunda entre él y la tierra, reproducimos parte de una conversación que sostuvo con Jorge Euclides Ramírez.
LA TIERRA
La tierra siempre está ante nosotros, invitándonos para el trabajo, para la siembra, la tierra es la madre generosa que nunca nos defrauda. Si la tratamos con amor y le dedicamos lo mejor de nuestro esfuerzo, ella nos retribuye con hermosos frutos que sirven de alimento para el cuerpo y satisfacción de nuestro espíritu.
La relación del hombre con la tierra es sencilla. Es la voluntad venciendo las dificultades y es la naturaleza exigiendo el cumplimiento de unas reglas inmodificables puestas por Dios. En la relación entre el hombre y la tierra no hay trampas, no hay malentendidos, uno pone sus fuerzas, su talento, su perseverancia, y ella nos entrega multiplicados todos estos afanes, nos los entrega en hermosas cosechas, benditas por el cielo y la esperanza.
Para trabajar la tierra hay que tener paciencia, mucha paciencia, y esto lo debemos entender todos quienes vivimos de ella, no importa que el cargo sea ante una máquina de escribir o una computadora, o en el mantenimiento de equipos mecánicos o en cualquier puesto no relacionado directamente con el campo. Hay que tener paciencia porque todo llega en su momento y en la vida todo se hace según los planes del Señor y no según los antojos de nuestras aspiraciones.
Otra lección que nos enseña la tierra es la humildad. Y es que el hombre frente a los designios de la Naturaleza es insignificante, su orgullo es solamente un papel que el viento, el agua y el sol convierte en nada, en apenas segundos.La humildad es básica para todos quienes vivimos de la agricultura y esto lo debemos tener presente en todo momento para honrar a esa madre generosa que nos alimenta y nos cuida de la miseria.
El trabajo con la tierra también nos obliga a la unión y el respeto mutuo. Para sembrar se necesitan muchas manos, para cosechar se necesita paciencia y colaboración .Para poder recibir los frutos de la tierra necesitamos obligatoriamente un esfuerzo mancomunado, donde todos debemos actuar en armonizada esta misma forma debemos actuar siempre entre nosotros, respetándonos y entendiendo que en la unidad esta la verdadera fuerza para lograr alcanzar las metas.
LA