Los planteles educativos del país reabrieron este lunes sus puertas para continuar con el segundo período del año escolar 2025-2026, después de un inicio algo lento la semana pasada. Sin embargo, el sonido del timbre no logra opacar el ruido de fondo de una realidad sin parangón: una crisis socioeconómica persistente, un magisterio que entre reclamos de dignidad y una nueva normativa del Ministerio de Educación, que regula las tareas escolares. Esta medida busca limitar la carga de actividades extraescolares para reducir el estrés en las familias y que las tareas sean realmente útiles y no sustituyan el proceso pedagógico en el aula.
Ahora, ¿cómo garantizar la calidad del aprendizaje en un horario escolar que a menudo se ve reducido por fallas de servicios o falta de personal? Por ejemplo, cuando un docente se encuentra de reposo, generalmente no se designa a alguien para suplir sus funciones, han denunciado sindicatos.
El éxito de este periodo escolar dependerá no solo de decretos sobre tareas o calendarios, sino de la capacidad real de respuesta a las exigencias de quienes sostienen el sistema: los maestros, advierten dirigentes sindicales.
Al respecto, la directora de la Escuela de Educación UCAB, Celsa Afonso Dos Santos, considera relevante el decreto emitido por el Ejecutivo para restringir las tareas escolares fuera del aula. Sin embargo, advirtió que será insuficiente si no va acompañada de una actualización profesional para los docentes y una mejora en las condiciones materiales de las escuelas, reseña el Ucabista.
«Sin salarios dignos, cualquier reforma pedagógica en Venezuela será insuficiente», recalcó la docente, que reiteró lo que expertos y dirigentes gremiales vienen diciendo desde hace varios años: cualquier avance en el sector solo será posible mediante una «acción conjunta y coordinada entre las familias, la sociedad y el Estado».
La académica destacó la presencia de una crisis sistémica que demanda atención urgente, con un enfoque basado en la corresponsabilidad a nivel nacional, especialmente debido a la pérdida de más de 166.000 docentes como consecuencia de las difíciles condiciones salariales.
Amplitud en la consulta
Afonso destacó la extensa consulta realizada por el Ministerio de Educación en el proceso de creación de la política para regular las tareas escolares.
“La consulta tuvo como consenso mantener y regular la asignación de tareas”, dijo Afonso, con base en varios ejes centrales, entre ellos prohibir las asignaciones de contenidos que no hayan sido vistos en el aula, pasar de la cantidad a la calidad, fomentar la autonomía del estudiante e impulsar el apoyo de los padres «sin que ellos terminen haciendo la labor del estudiante».
Afonso también mencionó que investigaciones arrojan que “el 67 % de los alumnos requiere apoyo permanente de sus representantes para cumplir con sus deberes. Ante la falta de herramientas didácticas en el hogar, el 30 % de las familias venezolanas se ha visto forzada a ‘tercerizar’ la educación contratando servicios de tareas dirigidas, lo que no solo representa una carga económica adicional, sino que anula la autonomía del estudiante», apuntó.
La directora afirmó que «ya no se trata de repetir contenidos en casa, sino de asegurar que cada actividad enviada sea útil y significativa. La calidad educativa se verá fortalecida si logramos que las asignaciones se conviertan en retos creativos que estimulen no solo la parte académica, sino también la inteligencia social y emocional del estudiante», destacó Afonso.
Sin embargo, la profesora advirtió que, para ser exitosa, esta política «debe trascender el papel» y «no puede limitarse a un enunciado administrativo». Entre otros riesgos críticos que podrían comprometer sus metas, mencionó la escasez de maestros calificados y la falta de atención a sus necesidades de formación y actualización didáctica.
«El éxito de cualquier reforma o resolución dependerá de que no dejemos al maestro solo. Sin acompañamiento, formación y salarios dignos, cualquier intento de mejora será insuficiente», reiteró. ac