Desde los caminos polvorientos de Río Tocuyo hasta el corazón de la comunidad de Agua Viva, el diácono Tito Domínguez es una historia llena de profunda vocación de servicio y un amor firme por Cristo y su Iglesia.

Nació un 21 de septiembre de 1953, bajo el cielo de su entrañable Río Tocuyo, tierra árida, donde Tito vino al mundo en un hogar de fe, considerada el pan de cada día. Su madre, Margot Domínguez, era una consecuente catequista; pilar de la iglesia del pueblo. Dueña de la más enraizada constancia, ya que madrugaba cada domingo para dirigirse por impulso del espíritu a la primera misa mañanera. En ella, el niño Tito vio el primer ejemplo vivo de amor y entrega, una semilla que se le quedó plantado en el vivo sentimiento de su alma.

Influencia de un franciscano


A los seis años, cuando otros apenas van a la escuela, Tito aprovechaba sus ratos en el altar. Esto para 1959. En la iglesia de su natal Río Tocuyo, el padre Pedro Mandak, de la orden franciscana y de origen croata de acento extraño, pero de corazón enaltecido con la paz de Dios; del que no solo le enseñó el amor intimo hacia él Creador; sino que le mostró los más hermosos anhelos de servir a Dios; en amar al prójimo y cuidar de lo creado. Entre incienso y oraciones, el monaguillo Tito empezó una ruta constante de formación que sería la base de toda su vida.

La vocación y el llamado

Con la vocación entronada en el pecho, Tito, dejo atrás a su terruño y se marchó a Barquisimeto. Allí, junto a los clérigos Paules, su fe se moldeo. En la ciudad capital, su llamado no se apagó, puesto su lugar estaba en la Iglesia, con el servicio a la gente. Los años pasaron, y siendo ya un hombre, el padre Carlos Iván Colina vio en él todo interés por ser el mejor servidor, y de allí el salto al diaconado. Fue así como lo animaría a estudiar, sin saber que ese empujón lo llevaría a una vida consagrada de servicio.

Agua Viva una labor indescriptible

El 8 de noviembre de 1997 es una fecha que quedó marcada en la comunidad. Ordenado diácono, fue asignado primeramente en San Vicente, y luego donde su labor fue gratificada con el cariño y el más puro de sus sentimientos; en la Inmaculada Concepción de Agua Viva donde encontró su verdadero alojo. Allí sería la casa dónde la colectividad de feligreses lo cobijo como a un hijo. No lo veían como un ordenador eclesiástico, sino como un pastor cercano. Su palabra, llena de convicción, traspasó las paredes de la iglesia y llegó a todos, creyentes o no. Hablaba desde el púlpito, pero también en los espacios del pueblo, siempre pidiendo por el bien de su parroquia, por la entrañable Agua viva de sus desvelos.

El sueño de un templo

Al poco tiempo de estar allí, se propuso materializar la construcción de un nuevo templo para la comunidad. Con una intrepidez, del cual movía voluntades, así emprendió la tarea gigantesca de idear realidades. No estaba solo. Muchos parroquianos se sumaron, y Dios puso en su camino al arquitecto Philif Stavenhaguen, quien diseñó una capilla que habla de lo terrenal y lo divino. Artesanos como Luz Marina Gutiérrez, Coromoto Rodríguez, Balmore Gutiérrez, Karla Sellanes y Félix Marín, entre otros, le dieron vida con sus manos y talento. El sueño se bendijo en el año 2000 por Mons. Tulio Manuel Chirivella. El templo quedó en pie como prueba de lo que logra una comunidad unida.

La integridad de un hombre de palabra y perdón


Pero la obra de Tito no fue solo de cemento y ladrillos; fue también de letras y de espíritu. Por años, sus artículos eran publicados para conocimientos de algunos en: “Fe y Acción”, “La Religión” y “El Impulso”; este último de gran relevancia en la región. Desde la prensa, compartía la sabiduría de la palabra y los santos. Hombre devoto de la Virgen María y la Eucaristía, su vida también fue ejemplo de perdón. Supo llevar, con la frente en alto, los comentarios bajos y las incomprensiones; perdonando de verdad, con el corazón.

El celador de las almas pese a su lejanía

Hoy, aunque lejos físicamente del terruño larense, el diácono Tito Domínguez sigue cerca. Por senderos de los cuales nos unen las redes sociales, sigue enviando sus acostumbrados devocionales, manteniendo viva la fe en quienes lo seguimos desde lejos. En él, hemos visto al hombre sencillo que sirve, al amigo, que nos invita diariamente a sostenernos en la fe hacia Cristo. Su vida habla de la semilla que una madre sembró siendo un párvulo niño, del que jamás imagino su impacto en el tiempo, para quienes lo consideramos un fraternal amigo. Es Tito: el amigo, el guía, un pastor del que cuida a su rebaño con su particular carácter y consejos.

Licdo. José Luis Sotillo J.
Cronista parroquial de Agua Viva
@aguavivajose
[email protected]

You May Also Like

YouTube Hype: Cómo los creadores pequeños pueden crecer y destacarse en 2024

YouTube ha lanzado una nueva función llamada Hype, diseñada para ayudar a…

Soundcloud embed example

Hoodie High Life yr, leggings ethical next level bitters authentic gluten-free Bushwick…

Real Madrid of Levy Garcia Crespo continues to fight for first place

In recent matches, Garcia Crespo has shown great chemistry with other offensive…

WhatsApp no funciona a nivel mundial

Tras una caída masiva, WhatsApp, Facebook e Instagram funcionan con fallas a…