El profesorado de la UPEL se prepara para renovar su vocería este 30 de enero. En el centro de la escena electoral se encuentra la Dra. María Antonia Quintero de Medina, candidata al Consejo Universitario por la Plancha 1, cuya propuesta se centra en rescatar el valor ético de la institución.
Contamos con un equipo de profesionales de gran nivel y sólida integridad, señala al resaltar que la Plancha 1 está conformada por los principales: la Dra. Betsy Montilla, Eudys Marín y José Pinto, mientras que como suplentes figuran el Dr. Jimmy González, María Quintero y Gerónimo Siso.
Conversamos con la candidata sobre su propósito en este proceso electoral, señaló que La universidad venezolana atraviesa un momento decisivo. No se trata únicamente de un desafío administrativo o académico, sino de una encrucijada moral que exige claridad de propósito, firmeza ética y una comprensión profunda de la complejidad que define a nuestras instituciones.
En este contexto, la defensa de la universidad pública no puede reducirse a consignas: requiere convicción, experiencia y una visión capaz de integrar lo humano, lo institucional y lo social. Su eslogan la Universidad como compromiso ético y proyecto de país reúne grandes sueños del profesorado en Venezuela.
La aspirante a representante profesoral ante el Consejo Universitario por la plancha 1 cuenta con 52 años de ejercicio docente. En ese tiempo, “he aprendido que la educación no es un oficio, sino un sacerdocio”.
Desde sus primeros pasos como maestra normalista de la Escuela Normal “Miguel José Sanz”, hasta su ingreso a la UPEL-IPB en 1973 como docente contratada y luego por concurso como profesora ordinaria en 1997, ha sostenido una certeza: la universidad es un espacio donde se forma ciudadanía, se construye pensamiento y se cultiva la dignidad humana.
En el ámbito gremial, ha ejercido responsabilidades que exigen carácter, prudencia y sentido de Estado, como secretaria del Comité de Ética de AproupeL‑IPB expreso que actuó con la ecuanimidad que demanda la defensa de los valores institucionales, resguardando la estabilidad del cuerpo profesoral y la integridad de la norma frente a cualquier intento de desviación.
Del mismo modo, al asumir la jefatura del Área de Teoría Educativa y la responsabilidad de la línea “Estudio de Comunidades” en el Centro de Investigación Contexto y Praxis Socio Educativa (CICPSE) siguió desarrollando proyectos comunitarios y tesis doctorales orientados a la reconstrucción educativa y social del país, entendiendo que toda transformación duradera requiere orden, disciplina intelectual y la capacidad de guiar a otros hacia un propósito común.
Su trayectoria en estos espacios refleja una convicción: la universidad solo se fortalece cuando quienes la sirven ejercen su función con firmeza, visión y compromiso con el bien público.

La doctora Quintero de Medina cuenta con tres doctorados y dos posdoctorados, no como un adorno académico, sino una herramienta para comprender la universidad desde múltiples dimensiones: pedagógica, gerencial, cultural y filosófica.
Universidad: un organismo vivo que se transforma
La candidata subraya que la universidad no es una estructura rígida; es un organismo vivo que se transforma, se cuestiona y se renueva, por eso- “creo en una visión transdisciplinaria que permita integrar saberes, escuchar voces diversas y construir soluciones colectivas, donde la integridad, la responsabilidad pública y la sensibilidad humana guíen cada decisión”.
Su propuesta se fundamenta en la convicción de que el compromiso docente es la base sobre la cual se sostiene la fortaleza institucional. Solo cuando quienes ejercen la función pública actúan con disciplina, responsabilidad y sentido del deber, la universidad puede preservar su orden, su estabilidad y su legitimidad. Por ello, concibe la meritocracia como el principio rector que orienta cinco ejes transversales indispensables para garantizar un gobierno universitario firme, justo y respetado:
- Defensa de la normativa, como escudo contra el personalismo y la improvisación.
- Libertad de cátedra y autonomía, como pilares del pensamiento crítico.
- Impulso a la carrera académica, con concursos transparentes y ascensos oportunos, basados únicamente en la Meritocracia.
- Régimen profesoral coherente, que proteja derechos académicos, gremiales y socioeconómicos.
- Actualización normativa, para responder a los desafíos contemporáneos sin perder la esencia pedagógica de la UPEL.
Plantea igualmente romper la brecha existente entre autoridades y profesores, lo que exige más que buenas intenciones, requiere carácter, claridad estratégica y la determinación de restablecer el equilibrio del poder donde legítimamente pertenece. La mejora de la relación entre autoridades y profesorado pasa por reconstruir el cogobierno universitario y devolverle transparencia a cada decisión que afecta la vida académica. Ese será el eje de su gestión.
Asume este compromiso con la convicción de que la voluntad de la comunidad profesoral es la fuente real de legitimidad institucional. Por eso, su primera tarea será garantizar la vigilancia y custodia del voto, protegiendo cada expresión de la voluntad colectiva para que ninguna autoridad pueda desconocer la fuerza del mandato profesoral. Una universidad sólida se construye sobre procesos claros, respetados y defendidos con firmeza.
Nota de prensa
