Por: Juymar García

La herencia de un ritmo Patrimonio Cultural de la Humanidad

Caracas, 1980. En una casa donde las maracas resonaban como latido cotidiano, nació Armando Pérez Jr., hijo del músico profesional Julio Armando Pérez. Desde niño, el contacto con los ritmos del Grupo Palma Sola y la guía del luthier Humberto Lobo marcaron su destino. A los siete años, su padre le entregó formalmente el instrumento que ya dominaba de manera instintiva: las maracas llaneras. Así comenzó una carrera que hoy suma más de tres décadas de trayectoria.

Primeros pasos en la tarima

A los 13 años, Armando se integró al mismo grupo donde brillaba su padre, Palma Sola, y poco después formó parte de Los 4 Gabanes, una banda juvenil que llevó la música folclórica venezolana a la televisión nacional. Con apenas 16 años, entró por primera vez a un estudio de grabación junto al cantante Enrique López, iniciando un camino que lo conectaría con artistas como Reinaldo Armas, Reina Lucero y Cristina Maica.

“El joropo no es solo música, es nuestra manera de contar la vida del llano. Que la UNESCO lo haya reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad es un orgullo inmenso, porque confirma que lo que hacemos desde niños con el arpa, el cuatro y las maracas tiene un valor universal. Este género es raíz, identidad y futuro; es la voz de Venezuela que ahora se escucha en el mundo entero”, afirma Armando Pérez Jr., maraquero caraqueño con más de tres décadas de trayectoria.

La consagración con Tolvaneras Banda Show

En 1997, bajo la dirección del maestro Eduardo Betancourt, Armando se consolidó como maraquero profesional en Tolvaneras Banda Show, agrupación con la que recorrió Venezuela y grabó junto a grandes exponentes del folclore. Su propuesta de producir un disco instrumental, Melodías del Recuerdo, fue un hito que aún circula en plataformas digitales, testimonio de su capacidad innovadora dentro de la tradición.

El vuelo internacional al son de las Maracas

La música lo llevó más allá de las fronteras. Con el grupo Guayabal, dirigido por José Orlando Medina “Parima”, Armando se presentó en escenarios de Ecuador, Costa Rica, Cuba y Panamá. En 2022, la agrupación recibió el Premio Mara de Oro, reconocimiento a su aporte al folclore nacional.

En 2023, la vida le planteó un nuevo reto: emigrar a Estados Unidos bajo el Parole Humanitario, acompañado de sus tres hijos. Padre soltero y artista, Armando encontró en Miami un espacio para seguir difundiendo la música llanera, trabajando con agrupaciones como Alma y Llano Miami, Grupo Llano, Grupo Titanium y Sabor a Llano.

“Las maracas las llevo en la sangre, son parte de mi vida desde niño”, afirma con orgullo, recordando la herencia musical de su padre y el camino que lo ha llevado a compartir la tradición llanera en escenarios dentro y fuera de su país.

Y el llano llegó a Miami

En la ciudad del sol, Armando ha acompañado a figuras como Rummy Olivo, Jorge Guerrero y Fernando Tovar, llevando el sonido de las maracas a restaurantes, festivales y producciones audiovisuales. En 2024 recibió el Reconocimiento al Emprendimiento Latino, prueba de que su arte no solo preserva la tradición, sino que también abre caminos en nuevas comunidades.

Maestro y legado

Además de su labor artística, Armando es miembro fundador de la Fundación Maracas Magistrales de Venezuela, dedicada a enseñar el instrumento y apoyar a músicos de avanzada edad. Aunque la docencia no ha sido su principal actividad, ha impartido clases en Venezuela y Miami, sembrando en otros la pasión que heredó de su padre.

Un puente entre dos mundos

Hoy, Armando Pérez Jr. representa a una generación de músicos que, desde la diáspora, mantienen viva la identidad cultural venezolana. Su historia es la de un niño que aprendió a marcar el ritmo en la sangre y que, con cada golpe de maraca, recuerda que el llano no es solo un lugar: es una manera de existir.

Armando ha ganado premios como el prestigioso Mara de Oro Internacional 2026, Mara de Platino 2023, como Productor y Músico,  Mara Internacional como Músico y Productor del año 2021, entre otros galardones que demuestran la calidad de su trabajo en pro del legado musical venezolano en el exterior

Cuando el joropo venezolano ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, la historia de Armando Pérez Jr. adquiere un nuevo significado. Su vida, marcada por el sonido de las maracas desde la infancia, se convierte en reflejo de una tradición que trasciende fronteras y generaciones. “Las maracas son mi voz y mi raíz; con ellas celebro que el mundo reconozca lo que siempre supimos: que el joropo es identidad y orgullo de Venezuela”, afirma. En cada golpe de maraca, Armando no solo honra a su padre y a los maestros que lo formaron, sino que también celebra que el llano venezolano ya tiene un lugar eterno en la memoria cultural del planeta. Concluyó Armando,  con la añoranza de la tierra que le vio nacer y agradecimiento a la tierra que le acoge.

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