Tal como lo ha hecho durante las últimas semanas, el papa León XIV volvió a tocar un punto relacionado con la América Latina, o con un país de América Latina.
Y, en esta oportunidad –destaca el portal “2991”–, le tocó el turno a Cuba.
En ese sentido, el jefe de la Iglesia Católica hizo un llamado urgente este domingo 1° de febrero para que Cuba y Estados Unidos establezcan un “diálogo sincero”.
Durante el rezo del ángelus en la Plaza de San Pedro, el pontífice expresó su preocupación por el incremento de las tensiones entre ambas naciones
El mensaje del papa se alinea con la postura de la Iglesia en la isla, que busca alternativas pacíficas ante la crisis.
El pontífice también invocó la protección de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, para que asista a todos los ciudadanos en este momento de incertidumbre política y económica.
La postura de los obispos cubanos
La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba (COCC) manifestó su «profunda preocupación» por el empeoramiento de la situación social y económica.
Los religiosos enfatizaron que el país requiere de cambios estructurales urgentes, pero aclararon que éstos no deben llegar a costa de más sacrificios para los sectores más vulnerables, como los ancianos y los niños.
El detonante de la crisis energética
La tensión aumentó tras la decisión del presidente Donald Trump de imponer aranceles a cualquier país que venda petróleo a Cuba, medida que busca cortar el suministro de combustible a la isla tras el fin de los envíos desde Venezuela.
Desde la Casa Blanca, se considera que el gobierno cubano está en una posición de extrema debilidad.
Valga en todo caso recordar que, mediante una orden ejecutiva, Trump declaró a la isla como “una amenaza extraordinaria» para la seguridad de Estados Unidos.
El objetivo de este bloqueo energético es presionar un cambio de régimen, aprovechando el desgaste que ya sufre la isla por la falta de recursos y energía.
Un deseo de renovación pacífica
Ante este escenario, la Iglesia insiste en que la búsqueda de una «Cuba renovada y próspera» no debe pasar por el hambre o la parálisis de los servicios básicos.
El llamado del papa y de los obispos es claro: Evitar la violencia y priorizar el bienestar de un pueblo que ya enfrenta una crisis severa desde hace varios años (RG).