Los barquisimetanos se han volcado a las calles en el tradicional «corre corre» de última hora, buscando desde los ingredientes faltantes para la cena familiar hasta los estrenos y los esperados regalos que se pondrán bajo el árbol esta noche. La energía en la capital crepuscular es vibrante, reflejando el deseo de mantener vivas nuestras tradiciones.
Sin embargo, la jornada no ha estado exenta de retos. La ajetreada zona comercial se vio afectada por fallas de conectividad que dificultaron los pagos por puntos de venta. Esta situación también puso a prueba la paciencia de quienes realizaban compras presenciales, así como la de aquellos que, desde el extranjero, intentaban coordinar los últimos detalles y obsequios para sus seres queridos a través de consultas digitales.
Pese a los inconvenientes técnicos, el espíritu navideño prevalece en cada rincón de la ciudad. Los comerciantes y compradores persisten para que ningún hogar larense se quede sin su celebración.

