En el marco de las pesquisas, los investigadores también han confirmado el hallazgo de parte del chasis de uno de los trenes en un riachuelo situado a unos 270 metros del lugar del accidente. El fragmento fue localizado por un fotógrafo internacional en una zona que no estaba acordonada en ese momento. Sin embargo, todavía no se ha determinado a qué convoy pertenece ni cómo llegó hasta ese punto, lo que mantiene abierta la posibilidad de que el estado del tren también haya influido en el descarrilamiento.
Marcas en vagones del tren Iryo accidentado en Adamuz refuerzan la hipótesis de una rotura en la vía
EntornoInteligente.com/Adamuz, Córdoba – 21 de enero de 2026.
La investigación sobre el grave accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba), que dejó al menos 42 personas fallecidas, ha dado un nuevo paso tras detectarse marcas en las ruedas de los cinco primeros vagones del tren de alta velocidad de Iryo que descarriló el pasado domingo. Según los primeros análisis de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), estas muescas podrían corresponder a una rotura en la vía localizada en el kilómetro 318 de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.
De acuerdo con fuentes de la investigación, las marcas detectadas son de pequeño tamaño y también habrían sido identificadas en “dos o tres trenes” que circularon por el mismo tramo antes del siniestro. Así lo confirmó el ministro de Transportes, Óscar Puente, quien señaló que se trata de rozaduras inusuales compatibles con un posible defecto en la infraestructura ferroviaria, aunque subrayó que todas las hipótesis continúan abiertas.
El accidente se produjo a las 19:39 horas del domingo 18 de enero de 2026, cuando el tren Iryo 6189, procedente de Málaga y con destino a Madrid, descarriló por causas aún no determinadas. El convoy, que transportaba a unos 300 pasajeros, invadió la vía contigua tras salirse de los raíles, provocando una colisión frontal con un tren Alvia de Renfe que circulaba en sentido contrario desde Madrid hacia Huelva con cerca de 184 viajeros.
La violencia del impacto fue extrema. Ambos trenes circulaban a alta velocidad —el Iryo a aproximadamente 210 km/h y el Alvia a unos 205 km/h—, lo que generó un choque equivalente a un impacto combinado superior a los 400 km/h. Como consecuencia, varios vagones quedaron volcados, cruzados sobre la vía y atrapados en el terraplén, dificultando las labores de rescate.
En el marco de las pesquisas, los investigadores también han confirmado el hallazgo de parte del chasis de uno de los trenes en un riachuelo situado a unos 270 metros del lugar del accidente. El fragmento fue localizado por un fotógrafo internacional en una zona que no estaba acordonada en ese momento. Sin embargo, todavía no se ha determinado a qué convoy pertenece ni cómo llegó hasta ese punto, lo que mantiene abierta la posibilidad de que el estado del tren también haya influido en el descarrilamiento.
Mientras continúan los trabajos técnicos y periciales, las autoridades mantienen el balance provisional de al menos 42 víctimas mortales y decenas de heridos, algunos de ellos en estado grave. Las tareas de rescate han requerido la intervención de la Guardia Civil, los servicios de emergencia, la Unidad Militar de Emergencias y maquinaria pesada para acceder a las zonas más afectadas.
La CIAF continúa analizando la infraestructura, el material rodante, los registros de la caja negra y las comunicaciones del maquinista con el centro de control de Adif, con el objetivo de esclarecer las causas exactas de una de las mayores tragedias ferroviarias registradas en España en los últimos años.