El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, prepara una visita a Venezuela con el objetivo de iniciar conversaciones sobre la futura conducción de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), según informó el portal Politico. El viaje incluiría recorridos por campos petroleros y reuniones con altos funcionarios, en un intento por evaluar de primera mano el deterioro operativo de la estatal y las posibilidades de una reestructuración.
Wright afirmó en un podcast de Politico que Pdvsa fue “una empresa altamente profesional y técnicamente competente hace 30 años”, pero que dejó de serlo “desde hace bastante tiempo”. Su diagnóstico refleja la percepción en Washington de que la estatal se ha convertido en un obstáculo para atraer inversión internacional, incluso para compañías que la administración Trump ha intentado incentivar a regresar al país.
El interés estadounidense surge en un momento en que Pdvsa enfrenta dificultades crecientes para colocar su crudo en el mercado internacional. En diciembre, la empresa se vio obligada a ofrecer descuentos significativamente altos frente al Brent debido a problemas de calidad y a las sanciones de Estados Unidos, lo que duplicó la brecha respecto al año anterior. La pérdida de competitividad ha limitado el acceso a compradores y ha incrementado la dependencia de intermediarios.
Elecciones en un plazo de 18 a 24 meses
Durante su estancia, Wright prevé reunirse con la presidenta encargada Delcy Rodríguez, una señal de que Washington busca mantener canales de comunicación abiertos pese a las tensiones. El funcionario también expresó su expectativa de que Venezuela pueda celebrar elecciones democráticas en un plazo de 18 a 24 meses, un elemento que Washington considera clave para cualquier normalización económica.
La posible visita no implica un cambio inmediato en la política de Estados Unidos hacia Venezuela, pero sí sugiere un enfoque más pragmático: sin mejoras en la gestión de Pdvsa, difícilmente las petroleras internacionales asumirán riesgos en un entorno marcado por años de caída productiva, sanciones y opacidad. Para Washington, la reconfiguración de la estatal es un componente central de cualquier recuperación económica futura del país.