Para la doctora Nelly Cuenca de Ramírez, destacada y conocida jurista larense, la transición en Venezuela se inició desde el mismo 3 de enero de este año, “cuando ocurrió lo que ya todos sabemos, aun cuando ahora tenemos un madurismo sin Maduro, pero, para poder lograr establecer una justicia transicional, no podemos llenarnos de odio, ni hacer con los chavistas lo que ellos han hecho con nosotros, porque eso sería caer en el mismo nivel de ellos”.

La doctora Cuenca ofreció una bien documentada exposición durante el foro precisamente denominado “Justicia Transicional”, una materia que ella, por cierto,  domina con mucha amplitud, en un evento en el que también hicieron uso de la palabra los igualmente destacados abogados larenses Nancy Rodríguez de Rodríguez y Alexis Ramos, que tuvo lugar en la sede del Colegio de Ingenieros del Estado Lara, en Barquisimeto.

Odio vs. Esperanza

Durante su intervención, la doctora Cuenca fue insistente en su criterio de que, “una vez que salgamos de la dictadura, no podemos incendiar el país ni aplicar aquello del “ojo por ojo y diente por diente”.

–Porque el odio –enfatizó— no nos va a conducir a la reconciliación del país, y menos ahora, cuando hay una luz de esperanza en el horizonte, y porque, además,  la esperanza es mucho más fuerte que el odio.

Al hacer una ligera referencia a la todavía recién aprobada Ley de Amnistía y Reconciliación, la calificó como un paso positivo, “con luces y sombras, pero un paso positivo”.

Como era de esperarse, la disertante hizo alusión a situaciones parecidas a la venezolana vividas por algunos otros países, “incluso con gobiernos peores que el que nosotros tenemos actualmente, y en los cuales se recuperó la democracia plena a través de un amplio entendimiento entre las partes en conflicto”.

Entre tales países, mencionó al Chile de Augusto Pinochet y a la Sudáfrica del Apartheid, dos países, recordó, en el que se dejaron de un lado los odios por el bien de sus respectivos pueblos, en los que las partes llegaron a un acuerdo, y, de esa forma,  ambas naciones recuperaron plenamente sus democracias, aun cuando, recordó también, ”no fueron procesos que se materializaron por completo de un día para otro”.

–Es que, si nos llenamos de odio, tendremos odio, y hay que recordar, además, que los conflictos no se resuelven, sino que se manejan, que es otra cosa, para encontrar un punto de coincidencia entre las partes.

–Entonces, ¿Será que vamos a construir la paz y la justicia matando, exterminando, a todos los chavistas?

Y en el caso específico de Sudáfrica, recordó que fue una situación muy emblemática, porque resulta que el principal líder contra el Apartheid, Nelson Mandela, salió de la cárcel luego de 28 años preso, y, sin embargo, en lugar de haber salido lleno de rencores, de odio, incluso, con todo un pueblo siguiéndolo y aclamándolo, logró entenderse con sus adversarios del gobierno represor saliente, óigase bien, nada menos que contra quienes lo persiguieron y lo mantuvieron 28 años preso, y, sin desatar ningún tipo de venganza, ahí está la democracia sudafricana, que incluso hasta un Campeonato Mundial de Fútbol pudo organizar exitosamente, al poco tiempo de lograr la transición.

–Es que, precisamente, el entendimiento tiene que ser con aquéllos con quienes tenemos conflictos.

Conjunto de medidas

Afirmó luego que, en el proceso de transición, de cualquier nivel, todos los venezolanos tienen que sentirse incluidos, y sugirió algunas medidas que hay que poner en práctica cuando llegue la transición, entre las cuales citó:

–Primero, establecer la verdad: Qué ha pasado en este país, y dónde están los responsables, porque tiene que haberlos.

–Segundo, garantías de que esto, o algo como esto, no se va a volver a repetir en Venezuela.

–Y, tercero, la reparación, es decir, la compensación económica a las víctimas de la represión y de la persecución política.

Por cierto que la doctora Cuenca dejó ver allí una apreciación probablemente muy suya, al señalar que, “ciertamente, tenemos una presidenta, pero no una presidenta encargada, sino una encargada de la presidencia, porque a ella quien la designó como vicepresidenta no era presidente legítimo, y, en consecuencia, ese nombramiento no tenía, o no tiene, ninguna validez legal”.

En varios momentos, también aprovechó ella para aludir a algunas situaciones religiosas, al señalar, entre otras cosas –palabras más, palabras menos–, que, por encima de todo, la idea de la reconciliación “tiene que anidarse de verdad en nuestros corazones, y, si no, recordemos lo que dijo nuestro señor Jesucristo: “Perdónales, padre, porque no saben lo que hacen…”.

Nancy Rodríguez de Rodríguez

Por su parte, la doctora Nancy Rodríguez de Rodríguez, quien, por cierto, es la actual vicepresidenta del Colegio de Abogados del Estado Lara, también desarrolló una exposición en la cual se refirió fundamentalmente al aspecto jurídico de una “justicia transicional”.

En ese sentido, recalcó que todos los países desarrollados del mundo cuentan con un Poder Judicial independiente y autónomo, cosa que hoy en día no lo hay en Venezuela, porque sencillamente, al igual que todos los otros poderes, se halla bajo el estricto control político del gobierno.

Dijo asimismo que, en un proceso de justicia transicional, deben incorporarse todos los abogados, porque, recalcó, todos los abogados forman parte del Poder Judicial.

Otro detalle interesante que ofreció la disertante fue el de que, también en esos mismos países, hay 10 jueces por cada 100.000 habitantes, mientras que en Venezuela hay solamente cuatro jueces por cada 100.000 habitantes, y de allí el gran retraso judicial existente en el país, por lo cual se requiere de la creación de una mayor cantidad de tribunales, pero con jueces debidamente seleccionados por concurso de credenciales, para que sean escogidos los más calificados y más capaces, y con más méritos, y no por padrinazgos políticos, o de cualquier tipo.

–Incluso –enfatizó–, hasta las comunidades pudieran participar en tal escogencia.

Alexis Ramos

Por su parte, el doctor Alexis Ramos, en algunos pasajes de su exposición, se mostró de acuerdo con algunas aseveraciones de la doctora Cuenca.

Al referirse a la Ley de Amnistía, manifestó que, “si bien no es en su totalidad lo que queremos, al menos es un inicio”.

Recalcó igualmente que va a ser necesario buscar un entendimiento con todos los factores, “porque los derechos humanos no tienen color político”.

Y también emitió una aseveración probablemente muy suya:

–En la transición, no podemos caer en los mismos errores, ni de estos últimos 27 años, ni en los de los anteriores 40, porque esos 40 años fueron los que nos llevaron a esta descomposición social que estamos viviendo en Venezuela.

Fue enfático en afirmar que existe un deterioro total en cuanto a la estructura nacional de la justicia, lo cual –dijo– hay que cambiar por completo, “pero es que en el país hay que también cambiar todo, o casi todo, pero eso no se va a lograr de un día para otro, sino mediante el entendimiento”, y, al igual que la doctora Cuenca, recordó la vivencia de Nelson Mandela.

–Pero, para todo eso –reiteró finalmente—tenemos que tener la madurez política necesaria que nos conduzca por el camino correcto.

Valga por último destacar que este evento fue organizado por el movimiento Unidos por el Agua y los Derechos Humanos, que encabeza el conocido luchador social Alcides Pérez; que las palabras de bienvenida al acto fueron ofrecidas por Julio Gutiérrez, presidente del Colegio de Ingenieros de Estado Lara, y que la moderación del foro estuvo a cargo del profesor Vidal Querales, docente universitario de Barquisimeto.

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