En un contexto de pulverización del salario, la Caja de Ahorros de los Obreros de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (Cappoucla) ha logrado mantenerse en pie gracias a la autogestión. Según Evelio Rodríguez, presidente del Consejo Administrativo, el ahorro voluntario de los afiliados se ha convertido en el único motor que sostiene a la organización.
Rodríguez recuerda que el modelo tradicional de las cajas de ahorro —basado en dividendos e intereses de plazos fijos— colapsó con la crisis económica. Desde que su equipo asumió funciones en 2015, la estrategia cambió: decidieron movilizar los fondos para beneficiar directamente al asociado en la adquisición de bienes y viajes, hasta que la desaparición paulatina del poder adquisitivo obligó a una nueva reinvención.
Sin aporte patronal
La situación alcanzó un punto crítico cuando el Ministerio de Educación Universitaria suspendió el aporte patronal correspondiente. Actualmente, el descuento es del 10 % sobre el sueldo base (fijado en 130 bolívares), lo que representa una cifra ínfima que no permite generar capacidad de respuesta financiera.
Ante esta realidad, la directiva propuso un ahorro voluntario equivalente a un dólar mensual. Aunque se trata de una medida opcional, ha tenido una respuesta positiva: el 50 % de los 749 asociados se ha sumado a la iniciativa.
Créditos para la salud
Este fondo común, aunque modesto, ha devuelto a la caja su función de auxilio. «Este aporte nos permite disponer de microcréditos de entre 30 y 40 dólares», explicó Rodríguez. En la mayoría de los casos, los trabajadores solicitan estos recursos para costear tratamientos médicos o exámenes de laboratorio, convirtiendo a la caja de ahorros en un paliativo ante la crisis sanitaria.
Formación para el relevo
Con una gestión que se extiende hasta el año 2028, la directiva de Cappoucla no solo se enfoca en las finanzas, sino también en la preparación del personal. Rodríguez anunció que tienen previsto impartir talleres de capacitación dirigidos a los trabajadores interesados en la gerencia de cajas de ahorro.
«Es una labor que demanda tiempo y preparación; queremos que los trabajadores se involucren y entiendan cómo gestionar estos recursos en tiempos difíciles», concluyó el directivo, reafirmando que, a pesar de las dificultades, el sentido de pertenencia de los obreros de la UCLA mantiene viva la institución. AC