Tras la aprobación unánime de la reforma a la Ley Orgánica de Hidrocarburos, Delcy Rodríguez manifestó su entusiasmo asegurando que este cambio legal no fue una decisión improvisada, sino el resultado de un análisis profundo realizado junto a Nicolás Maduro.
La funcionaria subrayó que, aunque se busca atraer inversión privada y extranjera, el texto mantiene la esencia y la «impronta» del proyecto original de Hugo Chávez, garantizando que el control soberano sobre los recursos energéticos del país permanezca intacto. Según Rodríguez, la nueva normativa representa una transición estratégica que combina la defensa de la soberanía con las necesidades económicas del contexto actual.
Durante su intervención, la presidenta encargada enfatizó que esta ley abre una ventana al futuro al modernizar los mecanismos de participación en la industria primaria de exploración y extracción. Desestimó las críticas sobre la rapidez del proceso legislativo, insistiendo en que la reforma busca proteger los intereses nacionales mientras se dinamiza el sector más importante de la economía venezolana.
Para la administración, este paso legislativo es la base sobre la cual se sustentará la estabilidad financiera de la nación en los próximos años, permitiendo que Venezuela recupere su rol como actor clave en el mercado energético global bajo condiciones de seguridad jurídica renovadas.