
La situación del periodista Roland Carreño vuelve a generar indignación tras la denuncia de su hijo, Franklin Carreño, quien una vez más se vio imposibilitado de ver a su padre en el centro penitenciario Rodeo I. Tras un año y medio de detención, las autoridades del penal negaron el acceso a la visita familiar sin ofrecer argumentos legales, una medida que ha impedido cualquier contacto físico entre ambos desde el inicio de su reclusión. Esta restricción ha sido calificada por defensores de derechos humanos como una vulneración sistemática a los derechos básicos de vinculación familiar y asistencia humanitaria.
Su hijo, visiblemente afectado por el hermetismo institucional, hizo un llamado público para exigir que se respete el debido proceso y se permita el ingreso de sus allegados. Desde la organización Voluntad Popular, se enfatizó que mantener a un ciudadano incomunicado por 18 meses constituye un trato cruel que afecta no solo la salud emocional del detenido, sino la de todo su núcleo familiar, que sigue esperando respuestas claras sobre su estado actual.