El 14 de Enero el Día de Barquisimeto
Desde 1944, por Decreto de la Asamblea Legislativa del estado Lara, el 14 de enero fue declarado Día de Barquisimeto, dada la significación la significación de tan emblemática fecha para toda la colectividad barquisimetana, demostrando el ente legislativo regional un evidente buen acierto, ya que desde que el Padre José María Raldíriz le dio continuidad a la procesión de la Divina pastora el 14 de enero de 1857, la misma se constituyó en una de las más hermosas tradiciones barquisimetanas por su doble contenido, es decir, religioso y social, ya que esta manifestación popular tiene características que rebasan lo religioso, para cobrar matices tanto antropológicos como sociológicos.
Indudablemente, la llegada anual de la Divina Pastora a Barquisimeto, procedente de Santa Rosa cada 14 de enero, constituye un apoteósico acontecimiento, único en las costumbres seculares de sus habitantes.
Desde los fatídicos días de la terrible epidemia del Cólera Morbus, que desde diciembre de 1855 azotó inclemente a la población, que según registros documentales de las defunciones, descendió un 50%, el 14 de enero se ha convertido en un signo nominal, que la Asamblea Legislativa del estado Lara en 1944 escogió como Día de Barquisimeto, por ser un fenómeno de adecuada traslación, al bien de nuestra urbe crepuscular en todos los sentidos.
Pues bien, sin discusión alguna en sus 170 años esta tradición ha contribuido igualmente al bien de la ciudad, a su progreso, prosperidad y cultura. En este orden de ideas cabe la acotación de ¿qué es la cultura? En términos generales y con base al desarrollo del ser humano a través del tiempo, se afirma que la cultura es el conjunto de rasgos distintivos, espirituales, materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo social. En consecuencia Eddy Zambrano (2004) nos refiere que el término cultura: “…engloba además modos de vida, ceremonias, arte, invenciones, tecnologías, sistemas de valores, derechos fundamentales del ser humano, tradiciones y creencias…”
En tal sentido el citado autor enfatiza que, a través de la cultura se expresa el hombre, toma conciencia de sí mismo, cuestiona sus realizaciones, busca nuevos significados y crea obras que trascienden. De allí que, la música ha sido factor vital e inconmovible en la tradición procesional de la imagen de la Divina Pastora cada 14 de enero, desde que fuese entonado el Popule Meus de José Ángel Lamas, por un coro de cien voces en la emplanada de Tierritas Blancas, a los pies de la Cruz Salvadora, aquel memorable 14 de enero de 1856, en lo que es hoy la Plaza José Macario Yépez. Todo ello ante una grey implorando la ayuda divina ante la ineficacia de la farmacopea de la época y lo inútil de los tratamientos médicos. Las miradas de ojos humedecidos con vista hacia el cielo y luego concentrado en la imagen de la Divina pastora cuando hizo su arribo a aquel polvoriento lugar sobre el cual estaban sembrados los huesos y la sangre de quienes ofrendaron sus vidas en aras de la libertad en 1813.
Cantos y oraciones se hicieron uno, cuando aquella masa humana tremendamente afectada por los dramáticos momentos que estaba viviendo, una vez llegada la imagen, la tomó sobre sus hombros y la condujo por el polvoriento que luego fue la Avenida José Félix Rivas y que a la postre se convertiría en la prolongación de la Calle del Comercio hacia el Este, hasta llegar al inicio de la misma en la actualidad Avenida 20, donde se fue sumando el gentío al que ya venia con la imagen desde Tierritas Blancas y que se peleaba por asumir las andas y llevar sobre sus hombros a la Divina Pastora con su tierna mirada y su cabeza ligeramente inclinada, su callado pastoril y su niño en los brazos custodiada por cuatro pintorescas ovejas, hasta convertirse aquella espontanea manifestación popular en una autentica oleada humana, que al llegar al templo Inmaculada Concepción de Barquisimeto, apenas lograron entrar algunos, porque ya estaba atestada de gente en oración.
Según el Reverendo Hermano Nectario María (1925), serian las cuatro y media de la tarde, cuando hizo su arribo al Templo Inmaculada Concepción, siendo el momento en que el padre José Macario Yépez visiblemente conmovido, al finalizar su plática, exhaló su espíritu en sublimes términos de abnegación y heroísmo: “…cayó de hinojos, puestos los brazos en cruz, por el bien y salvación de este tu pueblo, te ofrezco mi vida. Madre mía, Divina Pastora, por los dolores que experimentó su purísimo corazón cuando recibiste en los brazos a tu Santísimo Hijo, en la bajada de la Cruz, te suplico, Madre mía, que salves a este pueblo, ¡Que sea yo la última víctima del cólera!…”
Después de este acto de holocausto, nos dice el mismo Hermano Nectario María, que fue creencia generalizada, que con la llegada de la Divina Pastora y el ofrecimiento del Padre Yépez, estaban salvados de las garras de la muerte, producto del Cólera Morbus. El Padre José Macario Yépez finalmente falleció en junio de 1856, siendo sepultado en el Cementerio de San Juan, en lo que hoy sería la carrera 15 con la calle 36. Será entonces, el Presbítero José María Raldíriz, quien en 1857 prolongará el acto procesional de la Divina Pastora el 14 de enero de ese año, iniciando una especia de eterna acción de gracias por haber salvado a la población.
En este orden de ideas, la Divina Pastora y el 14 de enero, reviste indiscutiblemente uno de los actos populares y religiosos más significativos del calendario de los festejos públicos larenses, cuyo relieve se han tornado de carácter nacional y porque no, continental.
Desde 1944 el 14 de enero por el arribo de la Divina Pastora y su significación popular, se instituyó como el Día de Barquisimeto, disposición legislativa vigente, ya que no existe ninguna otra norma oficial que derogue esta declaratoria gubernamental del Gobierno Civil Regional, cuyo objeto fue la preservación de la tradición por parte de la autoridad civil, como manifestación colectiva de rasgos que distinguen al pueblo barquisimetano, por sus características: religiosa, antropológica y sociológica, como una totalidad histórica.
La institucionalización del 14 de enero como Día de Barquisimeto, está plenamente justificada y vigente como un objetivo de primer orden cultural de una tradición que rebasa lo religioso, con los pirulines, los churros, las cotufas, los cantos populares de la más variada índole rítmica, en honor a la Madre de Dios Hijo en la advocación de Divina Pastora, de la cual diría el Presbítero Dr. Carlos Borges Requena en 1916: “…Pero habéis de saber, amigos míos, cómo esta humilde y bella Pastora, que ahí donde la véis es una gran Reina disfrazada, que desea un colla de perlas hecho con vuestras almas, porque quiere lucirlo con todas sus joyas de Emperatriz celeste en la fiesta eterna de la Gloria. ¿Qué buen hijo negaría una perla a su madre? ¿Qué fiel vasallo negaría a su Reina? ¿Quién de vosotros no podrá la perla de su alma en la mano suavísima de tan dulce y linda Pastora? No temáis: si esa perla estuviese manchada por el vicio, obscurecida por la culpa, Ella la lavará en la fuente inagotable de sus lágrimas, la lustrará al fuego de su amor: Ella os alcanzará la gracia del arrepentimiento en favor vuestro, al que pone la perla en el corazón del abismo y la lágrima en el abismo del corazón…”
En estos planteamientos se evidencia la manera cómo la significación cultural está hondamente enraizada en la tradición, como bien lo dejó plasmado Gustavo Rojas (1975) en sui poemario “Del Barquisimeto de Ayer y Otros Poemas”:
A pie de madrugada
a pie para Santa Rosa
a pie van los jugadores
sonando sus morocotas.
A pie pasan los galleros
y los gallos dan la hora
– que madrugada Juan León…
– que madrugada Otalora…
A pie van los cantineros
las cantinas en carretas
a pie la Banco Sereno
y doña Antonia en caleza
A pie la negra Susana
a pie el Superintendente
a pie va la Policía
y a caballo el Presidente.
A pie va la zaraza
junto con la muselina
a pie una doña que esponja
su nombre y su crinolina
A pie pasan las parrandas
las de Paya y de San Juan
a pie van los sacerdotes
a pie pasa el sacristán.
A pie la congregación
de la Divina Pastora
a pie pasa Juan González
y con él va su bandola.
A caballo ganaderos
que van haciendo un rodeo
con seis toros azabaches
a las mangas de coleo.
Y como quien va a Sevilla
a Sevilla a ver los toros
pasa don Carlos Felipe
montado en su caballo moro.
Y el bordón va a la tonada
y la tonada a la copla:
viento potro sin freno
que se lleva en anca la copla
ante un circo de horizontes
que ya abanica la aurora.
Sueña don Carlos Felipe
que hoy torea la Pastora
los seis toros azabaches
que mandaron las Cojobas.
Y el bordón va a la tonada
de la tonada a la copla
allá un 14 de enero
a pie para Santa Rosa.
Ya lo rememoraba Rafael Domingo Silva Uzcátegui (1959) en su obra “Barquisimeto. Historia Privada. Alma y Fisonomía del Barquisimeto de Ayer”, que en 1906 con motivo del cincuentenario de la tradición del 14 de enero, Miguel Antonio Guerra Ravelo, fundador de la Orquesta Mavare, iba a pie para Santa Rosa con los músicos que había de tocar retreta y acompañar la misa cantada. Será este mismo año, en que la Orquesta Mavare estrenará el Himno de la Divina Pastora escrita su letra de manos del poeta Andrés Delgado y con la música del Dr. Simón Wohnsiedler y que seria entonados por un trémulo coro de voces femeninas en el templo de San Francisco, entonces Catedral de Barquisimeto, donde la homilía estuvo a cargo del Presbítero Dr. Francisco Ballester. También en 1906 de acuerdo a documentación que reposa en los archivos de la Sociedad de la Divina Pastora, la Mavare recibió Licencia Eclesiástica, como Cuerpo Filarmónico de dicha sociedad para los actos litúrgico en honor a la Divina Pastora.
De tal manera que la tradición del 14 de enero motivó a la Asamblea Legislativa del estado Lara en 1944 a Decretar la renombrada fecha como Día de Barquisimeto, por su significación no sólo religiosa, sino social, popular y espontanea, es decir, antropológica y sociológicamente, razones por las cuales igualmente la imagen y Tradición de la Divina Pastora fue declarada “bien de interés cultural” por parte del Ministerio del Poder Popular para la Cultura y el Instituto del Patrimonio Cultural mediante la Resolución 003.05 de fecha 20 de febrero de 2005, en otras palabras fue declara Patrimonio Cultural de la Nación.
En fin, en la tradición del 14 de enero y la procesión de la Divina Pastora, por estas y otras razones la Asamblea Legislativa del estado Lara en 1944 Decreto tal fecha como el Día de Barquisimeto, que a los 170 años de la dicha tradición, la misma está hermanada a los 128 años de la Orquesta Mavare, la orquesta típica más antigua aun vigente en Venezuela, al punto que la “Macha Mavare” escrita por Napoleón Lucena al asumir la dirección de la agrupación en 1915, cuyos derechos están en manos de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, constituye hoy día en el imaginario popular que la misma es la Marcha de la Divina Pastora y al acercarse el 14 de enero por eso mismo los medios de comunicación comienza sin titubeos a musicalizar las informaciones referentes a la procesión y la imagen de la Divina Pastora, con la Marcha Mavare.
En la II Conferencia General del Episcopado latinoamericano en Medellín, Colombia efectuada por el Papa Pablo VI a Colombia del 22 al 24 de agosto de 1968, se trató lo concerniente a la aplicación del Concilio Vaticano II a través la «inculturización» del Concilio en América Latina, con un enfoque en la realidad del continente, siendo esa realidad las tradiciones popular hondamente enraizadas en la Región Latinoamericana, que han pervivido con características propias distintas a las europeas, por lo cual el tratamiento teológico tiene singulares ribetes.
Luego el Papa Juan Pablo II en aras de favores estas circunstancia especiales entre otras importantes cosas, propició la reforma del Código de Derecho Canónico, que finalmente fue promulgado en 1983, cuyo objeto fue actualizar y renovar la legislación eclesiástica tras el Concilio Vaticano II, buscando mayor claridad, sencillez y una mejor adaptación a las necesidades pastorales, enfatizando los derechos de los fieles y la naturaleza del Pueblo de Dios, con un espíritu más colegial y una ordenación más lógica que el código de 1917.
En Barquisimeto, desde 1856 se convirtió en un auténtico símbolo popular la imagen de la Divina Pastora, que desde 1857 gracias al Padre José María Raldíriz se convirtió en una tradición procesional anual de enormes proporciones populares, que ha estado a lo largo de 170 años entrelazada con la tradición de los 128 años de la Orquesta Mavare, otro símbolo indiscutible de la identidad barquisimetana y larense, por todas las razones suficientemente esbozadas en esta entrega de Reseña de la Añoranza.
Ahora bien, el 14 de enero de 2025, en la Plaza José Macario Yépez se evidenció, un menoscabo de esta circunstancia, fruto de una sistemática minimización de la Orquesta Mavare el 14 de enero, por lo menos en la tarima del referido sitio, pues al parecer lo importante es única y exclusivamente lo teológico y la tradición es algo segundario y baladí. De igual manera, quedó en evidencia, aunque nos duela decirlo, una petulancia palaciega por parte de quienes en nombre de la iglesia organizaron el protocolo de dicho sitio, por lo cual el sacerdote a quien le correspondió animar en la tarima, no tuvo ninguna información ni ninguno de sus superiores sobre la Orquesta Mavare, ya que eso tenia importancia alguna y muchos menos sobre la significación de los temas a interpretarse y sus autores, por lo cual al referirse a la centenaria agrupación lo que se dijo fue una seria de disparates.
Desde los años 70, el Concejo Municipal de Iribarren, era el encargado de la tarima de la Orquesta Mavare, que comenzó a recibir musicalmente a la Divina Pastora en 1916 primero en la hoy Avenida 20 con la calle 16, luego a partir de 1954 paso a la carrera 20 con la Avenida Vargas, para en 1988 pasar a la Plaza del Rectorado de la UCLA y en 1989 a la Plaza José Macario Yépez, donde el Alcalde de turno ofrenda un ramo de flores a la Venerada Imagen Mariana. Posteriormente se decidió que el acto con la Mavare seria para la iglesia católica.
Consideramos que ahora la Alcaldía de Iribarren, debe empezar a considerar, montar una tarima a parte para la Orquesta Mavare y así darle a la jerarquía eclesiástica la anhelada satisfacción de borrar a la Mavare de su tarima, evitándose de esta manera la desdicha de convivencia Mavare e Iglesia en una misma tarima.
Si la devoción a la Madre de Dios es para los particulares señal cierta de predestinación, para las sociedades es fuente de gracias y bendiciones. Entre nosotros el culto a la Divina Pastora está hondamente arraigado como hemos dicho y bajo el maternal cuidado de esta tierna Madre la fe cristiana, jamás se extinguirá en nuestra sociedad crepuscular.
Barquisimeto, domingo 11 de enero de 2026.
Fuentes Consultadas:
- Álvarez, B. / Barñola, P. / Colmenares, S. (s/f) Devociones Marianas. [Información en Línea] Fundación Empresas Polar / Diccionario de Historia de Venezuela Disponible en: https://bibliofep.fundacionempresaspolar.org/dhv/entradas/d/devociones-marianas/
- Carrocera, B. (s/f) Capuchinos en Venezuela; La devoción a la Divina Pastora. [Artículo en Línea] Diccionario de Historia Cultural de la Iglesia en América Latina. Disponible en: https://www.dhial.org/diccionario/index.php?title=CAPUCHINOS_EN_VENEZUELA;_La_devoci%C3%B3n_a_la_Divina_Pastora
- Garmendia, H. (1955) Cien Años y la Divina Pastora. Barquisimeto. Venezuela.
- Garmendia, H. (1982) Los Espantosos Días del Cólera. Diario El Informador 1982, Enero 14. La Tradición de la Divina Pastora. Edición Especial.
- Nectario María, Hno. (1926) Historia de la Divina pastora de Santa Rosa. Tipografía Católica Casal. Barcelona. España.
- Real Academia Española (2024) Leyenda. [Información en Línea] Disponible en: https://dle.rae.es/leyenda
- Suárez, M. / Bethencourt C. (1992) Los Rostros de la Virgen Divina Pastora, Patrona y Símbolo. Publicación del Banco Hipotecario Consolidado. Editorial Ex Libris. Caracas. Venezuela.
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