En la intersección de la carrera 23 con calle 24, el tiempo parece haberse agotado. Una casa pende de un hilo, mostrando una estructura deteriorada que amenaza con desplomarse ante la mirada pasiva de las autoridades. A pesar del peligro evidente, hasta ahora no se ha tomado ninguna medida para evitar el desastre.
Dirigentes comunitarios, residentes y transeúntes han expresado su inquietud. No se trata únicamente de un problema relacionado con la estética urbana, sino también de seguridad pública. Actualmente, los escombros desprendidos de la pared se están acumulando en la acera.
Aunque se desconocen las razones del abandono de la vivienda, el riesgo es innegable. El casco central ya tiene antecedentes, como el derrumbe parcial ocurrido en octubre de 2019, en la carrera 17 esquina de la calle 24 que por fortuna no dejó víctimas.
No se debe esperar a que ocurra una desgracia para actuar. El tiempo corre en contra y prevenir es la única salida, expresan. AC


