La Tradición del 14 de enero, la Divina Pastora y la Orquesta Mavare
Luis Felipe Ramón y Rivera, fue el primer venezolano graduado en etnomusicología, quien cursó sus estudios en Argentina, ya que en nuestro país esa materia era totalmente desconocida desde el punto de vista académico y lo que se había realizado en suelo patrio con respecto a este tema, se había realizado desde la óptica antropológica, primero por Miguel Acosta Saines y luego por su discípulo Juan Liscano, este último quien realizó el primer mapeo del folklore venezolano en 1938, cuyo trabajo servirá de base para sustentar la exposición de motivos de la propuesta que llevó a la creación del Servicio de Investigaciones Folclóricas Nacionales, que finalmente se materializa mediante el Decreto No. 430 de fecha 30 de octubre de 1946.
Desde entonces la labor realizada para el estudio de muestro folklore, dieron por resultado el mapa de nuestra Cultura Popular Tradicional, en relación con la expresiones mágico religiosas más características de Venezuela, que tienen su origen, como en gran parte de Hispanoamérica o mejor dicho de Latinoamérica, como lo señala Manuel Antonio Ortiz (2010) a singularidades étnicas muy peculiares que tienen su origen en la fusión de tres raíces culturales, como lo son, la europea, la africana y la amerindia , ya que de su mezcla surgieron nuevas y diversas expresiones musicales y danzarías asociadas a santos de la religión católica que son definitorias de la identidad regional de los pueblos.
Este aspecto lo retrata muy bien Francisco Tamayo (1952) al referirse al Tamunangue o Sones de Negros con respecto a San Antonio, cuando nos dice que es un festejo donde: “…se aúnan practicas del catolicismo con otras que tienen un candoroso sentido pagado y una ancestral reminiscencia bárbara…”
Así ocurre con el Día de Corpus Christi en la población de San Francisco de Yare, en el estado Miranda, donde con una gran carga de sincretismo africano, se realiza esta tradición folklórica mágico religiosa en los estados Aragua, Miranda, Cojedes y Guárico, entre tambores y maracas, mientras transita por las calles la custodia con Jesús Sacramentado en una caja de madera y vidrios diseñada para tan fin desde el Siglo XVIII específicamente desde 1742.
De igual forma, lo mismo sucede con San Juan, San Benito, los Pastores del Niño Jesús, San Pedro y muchas más, donde en la tradición musical y danzaría confluyen ritmos, figuras, coreografías, mitos, religión e invocaciones, entre los cuales se teje el rico aporte rítmico y gestual de lejanos pueblos africanos con viejas danzas hispánicas y el sagrado baile indígena, como expresión estética de vida cotidiana de un pueblo y de la cultura venezolana.
Nos recordaba Luis Felipe Ramón y Rivera (1959) que: “…no ha sido en América pareja la admisión de corrientes modernas de cultura, así como el desarrollo económico tampoco ha sido igual, y ocurre que al fenómeno de superpoblación, la penetración de vías de comunicación, en suma, a todo aquellos que durante tantos años se denominó “progreso”, sucedió un resquebrajamiento de lo tradicional y en consecuencia, el comienzo de la extinción de esa isma tradición…”
Por ello enfatizaba el citado autor en la obra “Panorama del Folklor Venezolano” que: “…si nuestro país, como algunos pocos de América, puede hoy enorgullecerse de poseer un rico folklore, ello se debe precisamente al retardo con que ese “progreso” influyó sobre nuestras costumbres…”
En otras palabras, el sincretismo cultural de Latinoamérica, por esas tres grandes mezclas étnicas entre amerindios, europeos y africanos, tiene connotaciones sumamente particular indisolubles, cuya realidad fue estudiada por el Papa Pablo VI, quien en virtud de ello realizó la II Conferencia General del Episcopado latinoamericano en Medellín, Colombia efectuada por el Sumo Pontífice del 22 al 24 de agosto de 1968, donde se trató lo concerniente a la aplicación del Concilio Vaticano II a través la «inculturización» del Concilio en América Latina, con un enfoque en la realidad del continente, siendo esa realidad las tradiciones popular hondamente enraizadas en la Región Latinoamericana, que han pervivido con características propias distintas a las europeas, por lo cual el tratamiento teológico con respecto aplicación litúrgica tiene singulares ribetes.
Más tarde el Papa Juan Pablo II, en aras de favorecer estas circunstancia especiales entre otras importantes cosas, propició la reforma del Código de Derecho Canónico, que finalmente fue promulgado en 1983, cuyo objeto fue actualizar y renovar la legislación eclesiástica tras el Concilio Vaticano II, buscando mayor claridad, sencillez y una mejor adaptación a las necesidades pastorales, enfatizando los derechos de los fieles y la naturaleza del Pueblo de Dios, con un espíritu más colegial y una ordenación más lógica que el código de 1917.
Monseñor Dr. Críspulo Benítez Fonturvel, primero como Obispo y luego como Arzobispo de Barquisimeto, entendió perfectamente esta circunstancia y más como autoridad eclesiástica continental en su condición de miembro directivo de la CELAM, ya que como testigo de excepción del Concilio Vaticano II y dada su estrecha amistad con el Patriarca de la Iglesia Católica Pablo VI, fue de los que puso de manifiesto en su labor pastoral el que la Iglesia contribuyese de manera dinámica a una acción pastoral más actualizada a la realidad social que vive el hombre. Según Monseñor Tulio Manuel Chirivella Varela (2005), Monseñor Dr. Críspulo Benítez Fonturvel, estaba convencido que la Iglesia era la única que podría transformar a la sociedad, desde sus cimientos más profundos y desde allí llevar al hombre a la patria celestial. Frente a diferentes formas de esclavitud, la Iglesia debe ser el agente liberador que luche con las armas de la justicia, la verdad y la caridad para enfrentar la crisis social.
Todo este panorama en relación con la tradición del 14 de enero, la Divina Pastora y la Orquesta Mavare, lo traemos a colación a propósito de los acontecimientos suscitados en los últimos dos años los 14 de enero con la Iglesia con respecto a la Orquesta Mavare en su participación de esta tradición, que desde 1944, está Decretada como Día de Barquisimeto por la Asamblea Legislativa del estado Lara y que desde el 2025 forma parte del Patrimonio Cultural de la Nación al estar incluida en el Registro General del Patrimonio Cultural Venezolano por parte del Ejecutivo Nacional y por lo tanto desde el punto de vista cultural, está sometida al arbitrio de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural, la Ley Orgánica de la Cultura y el Instructivo para Uso y Manejo del Patrimonio Cultural Venezolano, por no decir nada de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que en su reinterpretación realizada en el 2016 por el organismo internacional, declara al Patrimonio Cultural, un Derecho Humano, por ser parte esencial de la identidad de los pueblos.
Ahora bien, de los 170 años que tiene la tradición procesional de la imagen mariana de la Divina Pastora procedente de Santa Rosa a Barquisimeto, 120 años está vinculada a la Orquesta Mavare, que en el año de 1906 estrenó el Himno de la Divina Pastora y también recibió Licencia Eclesiástica, concedida por la Santa Sede, como Cuerpo Filarmónico la Sociedad de la Divina Pastora. De igual forma desde el 14 de enero de 1916 la Orquesta Mavare está recibiendo musicalmente a la Venerada Imagen Mariana, enraizándose en el imaginario popular de la comunidad en general y por otra parte la “Marcha Mavare” compuesta por Napoleón Lucena en 1915, se ha identificado de tal manera con la tradición del 14 de enero y la Divina Pastora, que los medios de comunicación desde hace muchísimos años la utilizan para musicalizar las informaciones antes, durante y después de la vista de la imagen de esta Advocación Mariana de 170 años de profunda tradición.
En la Serenata que desde hace 24 años ofrece la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado, con la Orquesta Mavare, que se debió a la iniciativa del Dr. Marco Tulio Mendoza, entonces Director de Cultura de la UCLA, quien en conversación con el ciudadano Rafael Andrés “Pepi” Montes de Oca, urdieron la posibilidad que Telecentro hiciese una transmisión especial en homenaje a la Divina Pastora con una serenata con la Orquesta Mavare, en manos de la UCLA desde el 2002, propuesta que el Director de Cultura elevo ante el Rector Francesco Leone, quien le dio curso para su realización. De tal manera que nos llamó poderosamente la atención tanto al Dr. Marco Tulio como a mi persona, cuando los animadores manifestaron ante las cámaras que la serenata tenia 24 años pero que se debía a la Dra. Nelly Velázquez, una total incongruencia, pues se inició en producción de Telecentro de dimos un formato tipo el programa Tenderete de la Televisión Española, que aun sigue vigente en las Islas Canarias. Por otra parte decir que el fundador de la Mavare fue Miguel Antonio Arévalo, cuando es Miguel Antonio Guerra, fue un total desacierto, lo que puso en evidencia una gran falla de producción por parte de la Pastoral de Medios de la Arquidiócesis de Barquisimeto, que tiene acceso a la información con la cual debieron documentarse para armar los guiones que le hicieron a los dos estupendos moderadores que la noche del domingo 11 de enero tuvieron a bien la alta responsabilidad de moderar la Serena de la UCLA con la Mavare en homenaje a la Divina Pastora, debido a que tampoco la Serenata es de la Mavare, sino de la Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado con la Orquesta Mavare en homenaje a la Divina Pastora.
Estos detalles pareciesen sin importancia, pero cuando la función de los medios es entretener, informar y educar, pareciese que la serenata se quedó en el entretenimiento ya que lo que hubo fue desinformación y por lo tanto no hubo educación, lo que es una materia sensible por ser una producción de la Pastoral de Medios de la Arquidiócesis de Barquisimeto. Por otra parte hubo algunas acotaciones de carácter técnico de la puesta en escena de la Serenata de las cuales no vamos hacer alusión, porque no vienen al caso.
En la entrega pasada, no referimos a este distanciamiento entre los responsables de la programación, organización y producción de las actividades entorno al 14 de enero por parte de la Iglesia y la Universidad como causahabiente de la Orquesta Mavare, como si se quisiese divorciar a la Mavare de la tradición del14 de enero, cuyo hermetismo da por resultado la consecuencia que se apreció en la vos y presencia de los animadores que dijeron una seria de disparates, gracias a equipo de producción, que en su afán de creérselas saber todo con respecto a la tradición, cayeron en estas mayúsculos desaciertos. Los dichos populares que nace de la experiencia de vida de la gente en su infinita sabiduría popular, cuando interpretamos que la voz del pueblo en la voz de Dios, emerge aquel viejo adagio que vocea: “…preguntar no cuesta nada…”
Todo ello pone en evidencia que las personas responsables de estos asuntos, no son las más idóneas y por el contrario son perjudiciales tanto a la Iglesia como Institución como a la colectividad que resulta desinformada, y eso no es para alarmarse no ofenderse, como bien los dijo el jueves pasado el Cardenal Monseñor Baltazar Porras, cuando expresó: “…También el mal y los errores y el pecado puede estar en la iglesia, en cada uno de nosotros, como bautizados, como obispos, o cardenales, o papas. Bueno, y eso no es para rasgarnos las vestiduras, sino para sacar de lo que significa… El dolor y el rechazo de tantas cosas que pasan a nuestro alrededor, que tenemos que ver cuáles son los valores fundamentales que están detrás de la vida…”
Nos despedimos con una expresión del maestro Rafael Miguel López que aparece en un diario de la localidad publicada en 1953:
“…erradicar nuestro folklore es subastar la tradición y la tradición tienen la vida de los siglos…”
Barquisimeto, Domingo 25 de enero de 2026.
Fuentes Consultadas:
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