El cine venezolano se encuentra de luto tras la partida de Emil Zabala, quien falleció a los 49 años este 22 de enero, dejando un vacío irreemplazable en el ámbito cultural.
La noticia, difundida por el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía y la Cinemateca, ha conmovido a un gremio que pierde a un destacado maestro del montaje y la dirección, reconocido por su sensibilidad única.
Zabala deja tras de sí un legado imborrable, especialmente marcado en el género documental deportivo. Con gran destreza técnica, dirigió «Arangol» (2016), donde capturó la esencia del emblemático capitán de la Vinotinto, y «Morochito» (2022), una obra en la que rindió homenaje al primer medallista de oro olímpico del país, Francisco Rodríguez. Más recientemente, se adentró en el mundo de la ficción con «¡Ay Mamá!» (2024), una película decembrina que retrata con calidez y humor la vida cotidiana de las familias venezolanas.
Su habilidad como editor y su dedicación al relato humano lo consagraron como una figura clave en la cinematografía contemporánea del país. Dirigir no consiste en imponer, sino en saber observar y reconocer el momento de guardar silencio. El cine no se domina, se acompaña. Así lo expresó Zabala en uno de sus últimos mensajes, compartido el 19 de enero a través de su cuenta de Instagram. AC
Con información de Última Noticia