Por medio de un comunicado, la Arquidiócesis de Caracas negó en la noche de este 20 de enero que en su sede haya tenido lugar alguna extorsión a familiares de detenidos, luego de que Mariana González, hija del candidato presidencial Edmundo González Urrutia, denunciara que ha recibido presiones de personas vinculadas a la Iglesia, autoridades y otros organismos para que su padre desista de sus reclamos a cambio de la liberación de su yerno, Rafael Tudares, detenido hace un año.
«En ningún momento, se ha realizado en la arquidiócesis ninguna ‘extorsión’ o presión a familiares de detenidos ni a nadie», se lee en un comunicado firmado por el arzobispo metropolitano de Caracas, monseñor Raúl Biord, y publicado en la red social Instagram.
Mariana aseguró que en estas tres ocasiones «hubo testigos», quienes, escucharon «íntegramente» todo lo que se le dijo, y detalló que estas «extorsiones» se «llevaron a cabo en sedes diplomáticas (embajadas), en espacios donde opera el Arzobispado, y en oficinas de organizaciones que públicamente afirman defender los derechos humanos».
A su juicio, existe un «sentimiento de venganza» que se ha «volcado» contra su esposo, quien -consideró- ha sido «víctima de un proceso penal sin pruebas y de una cruel venganza política».
Sobre esto, González Urrutia comentó en la red social X que la «gravedad de estos hechos y de todo el vicio ‘jurídico’ exige respuestas inmediatas».
«Mi hija Mariana denuncia tres episodios de extorsión, en los que la detención de Rafael fue utilizada deliberadamente como instrumento de presión para forzar decisiones políticas», subrayó el líder opositor, hoy día refugiado en España.
Foto: referencial