Banderas, fuegos artificiales y caravanas: así se vivió en Caracas la final del Clásico Mundial de Beisbol

Fanáticos en la capital bailaron, aplaudieron, gritaron y se pusieron nerviosos durante la Gran Final del torneo, en el que la selección alcanzó su añorado título al vencer 3-2 a Estados Unidos

Los fanáticos no se contuvieron al celebrar la victoria de Venezuela en el Clásico Mundial de Beisbol Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Parte baja de la novena entrada. Dos outs. El marcador está 3-2 a favor de Venezuela. La expectativa se mantiene entre los fanáticos de la abarrotada plaza La Juventud de Bellas Artes, en Caracas. Daniel Palenciase encarga de cerrar para la selección que, en la parte alta, anotó una milagrosa carrera de desempate tras un doble de Eugenio Suárez. El cerrador se deshace de Roman Anthony, el último estadounidense al bateo y, con el canto del out, el bullicio estalla: Venezuela es campeón del Clásico Mundial de Beisbol por primera vez en 20 años.

Fuegos artificiales estallan de fondo sobre el despejado cielo caraqueño. Los fanáticos gritan, se abrazan e incluso se bañan en cerveza mientras saltan. La pantalla muestra a Suárez arrodillado, con la bandera sobre sus hombros agradeciendo a Dios mientras en Caracas solo se escucha la ovación. “Venezuela” es la palabra más pronunciada, con orgullo y alegría, entre los presentes.

Plaza La Juventud | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Muchos de los fanáticos comienzan a caminar lejos de la plaza: van en busca de sus motocicletas. Con las camisas del equipo, gorras y banderas, se suben en sus vehículos y comienzan una improvisada caravana. La alegría es exorbitante. Entre cornetas, pitidos, gritos y aplausos, las calles se inundan de celebración a la par de una plaza en la que niños, jóvenes, adultos y personas mayores siguen celebrando.

La samba suena de fondo, los tambores retumban y las banderas ondean: Venezuela logró este año un hito en su historia. Después de seis participaciones en el Clásico Mundial de Beisbol, el equipo dirigido por Omar López, con Salvador Pérez como capitán, se hizo con el ansiado trofeo. Hasta entonces su mejor participación había sido en 2009, cuando alcanzó el tercer lugar luego de que Corea del Sur lo venció en semifinales. Este año la historia cambió.

Venezuela es campeona | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Venezuela viene de un desempeño brillante en el torneo, se clasificó como finalista tras vencer a la sorpresa del certamen, el equipo de Italia dirigido por el venezolano Francisco Cervelli. Pero su verdadera hazaña fue en cuartos de final al derrotar al defensor del título, el triple campeón Japón. Estados Unidos llegaba por tercera vez consecutiva a la final en busca de un título que solo pudo ganar en 2017. Una vez más, el conjunto quedó subcampeón.

La noche del martes 17 de marzo termina entre pitos, cornetas y alegría. Los jugadores, desde Miami, lucen una camiseta gris en la que se lee “El mejor beisbol del mundo” a modo de celebración. Fue una jornada histórica para una selección que, aunque comenzó con ventaja, también mantuvo el susto y el suspenso en una fanaticada que nunca dudó de ellos.

Caracas estalló de alegría tras el triunfo | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

“¡Ponche!”

Entre luces brillantes y camisas con el nombre de Venezuela, la plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes escuchó con emoción las notas del Himno Nacional antes de la final del Clásico Mundial de Beisbol. Los tambores venezolanos sonaron de fondo en la transmisión en vivo del loanDepot Park de Miami que comenzó después de las 8:00 pm. La alineación de Venezuela poco cambió con respecto al juego contra Italia, a quienes vencieron tras una épica remontada.

Ronald Acuña empezó agresivo, con un ataque temprano en una jugada apoyada con palmas y ovaciones por parte de la fanaticada. Estados Unidos logró hacerle tres outs luego de que Maikel García y Luis Arráez tomaron sus turnos al bate. En la plaza, los fanáticos lucen las banderas del país y se ponen cómodos. Niños, jóvenes y adultos observan con atención la pantalla, aplauden y silban en cada jugada.

Plaza Alfredo Sadel | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Al son del cántico de los fanáticos pidiendo “¡ponche, ponche, ponche!”, Venezuela cerró la primera entrada 0-0 ante Estados Unidos.

Eugenio Suárez es el primero en batear en la segunda entrada y el cuarto en la alineación, entrega el prime out por la vía del ponche. “Vamos, Gleyber”, ovaciona el público cuando sale el segunda base, aunque su turno termina en un segundo out por la vía del ponche. Entra Ezequiel Tovar y su sencillo lo reciben con aplausos los espectadores. Wilyer Abreu toma su turno pero su elevado corto termina en out, el tercero de la parte alta de la segunda entrada.

Arráez fue pieza fundamental para el campeonato | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

En la pausa, los organizadores del encuentro lanzan al público obsequios. “Acuña Jr.” es el nombre que más se repite en las camisas, junto con el dorsal del número 2 de Luis Arráez.  Eduardo Rodríguez, lanzamiento tras lanzamiento, emociona a los fanáticos en la parte baja de la segunda entrada.  Brian Martínez, de 32 años y fanático del beisbol, no tienen dudas: Venezuela será campeón. Su jugador favorito, como el de muchos, es Ronald Acuña, el abusador.

La tercera entrada comienza con un hit del veterano Salvador Pérez, capitán de Venezuela. “En esta línea sí hacemos carrera”, dice uno de los fanáticos presentes.

Brian Martínez, fanático de Venezuela | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Otros comienzan a corear para pedirle un hit a Acuña, líder de carreras anotadas en el Clásico Mundial de Beisbol. El de La Sabana recibe base por bola y va a la inicial. Con el lanzamiento desviado del pitcher Nolan McLean, Pérez avanza a tercera y Acuña a segunda. Tras el turno de Maikel García las bases quedan llenas, Pérez pasa por la registradora. Con la primera carrera anotada, la plaza salta, ovaciona y celebra. Venezuela cierra la parta alta de la tercera entrada 1-0.

En familia | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Trombones y tambores

La parte baja de la cuarta entrada de la Gran Final del Clásico Mundial de Beisbol comienza. Venezuela intentará seguir arriba mientras la plaza sur de Altamira se queda pequeña para la cantidad de fanáticos que acudieron a ver, en una reducida pantalla, el juego. Abarrotados, de pie, algunos sentados, otros parados: todos miran fijamente la pantalla. Nadie quiere distraerse ni un segundo de lo que sucede en el campo.

Los fanáticos piden ponche, una y otra vez. Cuando lo logran, los aplausos junto a los tambores se hacen escuchar. Entre los presentes hay un fanático que acudió con un trombón, otros acudieron con tambores para ovacionar al equipo. La samba suena junto a los aplausos mientras, de fondo, Venezuela sigue arriba 1-0.

Con trombones para apoyar | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Parte alta de la quinta entrada: la ovación es estruendosa cuando Wilyer Abreu batea un cuadrangular elevado por el jardín central. La jugada la acompañan los fanáticos con bailes y abrazos. El marcador, mientras los ánimos se caldean, marca 2-0 a favor de Venezuela.

En la pausa suena el reconocido tema “Caracas en el 2000” de Danny Ocean, Elena Rose y Jerry Di. Algunos corean la letra y bailan antes de volver a poner toda su atención en el juego. Para la parte baja de la quinta entrada, Estados Unidos opta por un cambio de pitcher: Brad Keller reemplaza a Nolan McLean. Eduard Bazardo sustituye a Eduardo Rodríguez. La parte baja del episodio termina sin ningún cambio en el marcador.

La plaza Altamira se quedó pequeña | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Un poco de susto

Colchones inflables, gradas, niños jugando pelota y hasta un techo fueron colocados en la Plaza La Juventud de Bellas Artes, donde la salsa suena entre las pausas del juego. No hubo cambios en la parte alta de la sexta entrada, Venezuela se mantiene arriba sin ninguna novedad mientras los fanáticos, sentados en la grama artificial, disfrutan de la transmisión.

En el cierre del sexto, durante la parte alta, hay un cambio en la ofensiva estadounidense: el bateador emergente Pete Crow-Armstrong reemplaza a Byron Buxton. Bryce Harper pega un poderoso sencillo con línea por el derecho y se instala en la inicial. Con dos inatrapables bateados por Estados Unidos, Aaron Judge toma su turno al bate.

Hubo momentos de tensión en el encuentro | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Parte baja de la sexta entrada y la multitud ovaciona con estruendo cuando la selección logra ponchar a Judge. Se apaga el fuego de Estados Unidos y Venezuela se mantiene arriba por 2-0.

El juego continúa y los fanáticos permanecen atentos. Ezequiel Tovar conecta inatrapable y avanza a primera en la parte alta de la séptima entrada. “Candela, pura candela”, exclama uno de los fanáticos cuando Salvador Pérez toma el turno, aunque todo se queda en expectativas. La parte alta de la séptima termina con el marcador inamovible, un claro contraste con los fanáticos que bailan y vibran al ritmo de “Mi gente” de J Balvin y Willy William.

La parte baja de la séptima entrada mantiene la expectación. Cuando llega el out gracias al guante de Maikel García, todos celebran. Estados Unidos tiene dos outs, solo falta el tercero que no tarda en llegar. A tan seis outs del trofeo, los fanáticos se permiten disfrutar, bailar y aplaudir al ritmo de “Danza Kuduro” de Don Omar. Mientras, en la pantalla se muestran imágenes publicitarias del programa Con el mazo dando de Diosdado Cabello.

Los venezolanos salieron en caravana | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Parte alta de la octava entrada y los dedos están cruzados, las miradas permanecen atentas. La transmisión de TVes va desfasada, por lo que el público tarda en reaccionar a lo que sucede. Suenan los suspiros de desencanto, aunque algunos no entienden qué pasó. El encuentro está empatado 2-2 gracias a un cuadrangular de Harper. El ponche a Aaron Judge llega para el tercer out, pero ya el daño está hecho.

Novena entrada, último turno al bate. Puños cerrados, aplausos, manos entrecruzadas se observan en todos los fanáticos. Nadie se distrae tomando fotos ni viendo el celular. Es la última oportunidad de Venezuela y todos lo saben. Luis Arráez llega a primera tras recibir base por bolas para que luego Javier Sanoja lo reemplace como corredor emergente. Eugenio Suárez toma su turno y Sanoja aprovecha la oportunidad para robarse la segunda. Con el canto de “quieto”, los ánimos reviven entre los fanáticos.

La plaza de La Juventud, en Bellas Artes, repleta de fanáticos de Venezuela | Foto Ezequiel Carías @ezevisual

Fuego, humo, gritos y saltos acompañan a la carrera del desempate gracias al poderoso doble de Eugenio Suárez. El marcador va 3-2, pero el susto se mantiene mientras piden hit. Suárez corre a tercera y se devuelve a segunda, pero todo se queda en anhelo: Estados Unidos logra el tercer out.

En la plaza La Juventud los fanáticos solo gritan “¡Ponche!” una y otra vez en la parte baja del noveno inning. Falta poco para hacer historia: con el segundo out a Estados Unidos todos corean “Sí se puede”, “Vamos, Venezuela”. El tercero llega sin mucho drama, los fuegos artificiales estallan mientras, en todo el país, la victoria se celebra con saltos y gritos: Venezuela se corona campeona del Clásico Mundial de Beisbol 2026.

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