Un grupo de manifestantes exhibía pancartas en inglés con mensajes en inglés como “Liberen al presidente Maduro y a Cilia Flores”. Del otro lado, también se escuchaban gritos en rechazo al exgobernante chavista: “Maduro, coño de tu madre”
Ciudadanos protestan en los alrededores de la corte en Nueva York | Fotos: EFE
Desde la madrugada de este jueves, decenas de personas y medios de comunicación comenzaron a concentrarse en los alrededores de la Corte del Distrito Sur de Nueva York, en el 500 de Pearl Street, donde está prevista la segunda audiencia de Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, ambos acusados de narcoterrorismo.
A primeras horas del día ya se observaba un fuerte despliegue de seguridad, con vallas que separaban a los manifestantes del acceso principal del edificio, mientras periodistas instalaban cámaras y equipos a la espera de cualquier información.
Entre los medios presentes se identificaban cadenas internacionales como Telemundo, junto a otros corresponsales que siguen el caso.
“Maduro, coño de tu madre”
Asimismo, en los alrededores coinciden venezolanos que celebran la detención de los exlíderes socialistas y grupos de activistas de otras nacionalidades que exigen que los liberen.
Un grupo de manifestantes exhibía pancartas en inglés con mensajes en inglés como “Liberen al presidente Maduro y a Cilia Flores”, además de corear consignas, también en inglés, como “Queremos justicia, la exigimos ahora” y “¡Liberen a Maduro ahora!”.
Del otro lado, también se escuchaban gritos en rechazo al exgobernante chavista: “Maduro, coño de tu madre”. En el sitio también se observa un muñeco gigante vestido con un traje naranja de prisionero y con las manos atadas.
Nicolás Maduro está acusado de conspiración para narcoterrorismo, importación de cocaína y posesión de armas de guerra, mientras que Flores enfrenta cargos similares vinculados al tráfico de drogas y armamento.
Ambos permanecen detenidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn y, en su primera comparecencia, Maduro se declaró “no culpable” y se calificó como un “prisionero de guerra”.
Los abogados de la pareja han solicitado la desestimación de los cargos, alegando que el gobierno estadounidense bloqueó de forma indebida los fondos necesarios para pagar su defensa, mientras que los fiscales buscan restringir el acceso a pruebas por el riesgo de represalias contra testigos.