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Después de una Navidad sin Niño Jesús, ¿qué viene?

La tradición del Niño Jesús ha sido permanente todos los 24 de diciembre, pero muchos hogares no sólo en el estado Lara sino en otros de los 23 del país los regalos brillaron por ausencia ante una inflación galopante, aumento diario del dólar, encarecimiento de alimentos y falta de un ingreso sustentable impidieron conseguir los objetivos.   

Oswaldo Quero, un joven de 27 años que reside en el norte de Barquisimeto, tuvo que ingeniárselas para comprarle un carrito plástico a su pequeño hijo de ocho años. “Aquí, donde vivo, ni siquiera vi un fosforito o un fueguito artificial para alegrar este 24”, dijo entristecido. “En otras partes fue diferente, pero en mí sector muchos se acostaron temprano porque no había nada que celebrar”, enfatizó. “Ni una musiquita, ni una gaitica”.    

Virginia Virgüez de 47 años se sintió frustrada. “Tenemos harina de maíz pero no las hojas ni los ingredientes para hacer las hallacas. La carne y el pollo cuestan un ojo de la cara, imagínense aceitunas, pasas, aceite, además de ajo, cebolla, pimentón. Los que dependemos del salario mínimo de 130 bolívares (8,03 dólares) qué podemos comprar, prácticamente nada, en virtud que esa cantidad apenas cubre para la adquisición de un producto”, explicó con la mirada perdida en el vacío.

José Torrellas de 30 años prefirió irse a la cama lo más rápido posible. El estreno de ropa y zapatos no fue posible en su modesta casa. “Si el año pasado por la pandemia no pude hacer nada, menos ahora con los precios tan elevados en distintos artículos. “La Venezuela de algunos años atrás se quedó ahí, ahora la inflación y el alza del dólar impiden que uno pueda resolver las mínimas  cosas, menos aun cuando el salario apenas alcanza para medio comer”, aclaró con un rostro ensombrecido.    

UNA LUZ EN EL TÚNEL

Otros ven una luz en el túnel para el nuevo año 2023. En especial cuando empresarios, firmas y consultadoras financieras consideran que la situación va a mejorar, a pesar que en varios países incluido Estados Unidos se prevé una recesión.

César Aristimuño el director general de la consultadora Aristimuño & Herrera Asociados hizo un esbozo de lo que se avecina, pero al mismo tiempo planteó varios escenarios para dinamizar y estabilizar la economía.

Aristimuño & Herrara sugirió de manera urgente reactivar el crédito en bolívares y divisas (dólares, euros), lo que supone una reforma de la política monetaria que haga un balance adecuado entre objetivos de reducción inflacionario y la recuperación financiera a la actividad económica.

También se refirió que es absolutamente necesario una revisión de toda la legislación laboral, que se entiende como un punto sensible, por razones ideológicas y criterios de justicia social, pero a la vez es cierto que esas regulaciones están desaplicadas en los hechos. El mercado laboral es prácticamente inexistente y la informalidad campea con todas sus “perversiones” en la economía venezolana. Incluso el diálogo tripartito puede ser una base fundamental para lograr consensos en este sentido, a fin de buscar una recuperación real de los salarios para mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores.

El análisis de Aristimuño & Herrera, que es muy profundo, se observa sumamente positivo al percibir 2023 como un año de buenas oportunidades, que se puede mirar con optimismo nacional, aunque existen diversos factores condicionantes para un crecimiento más sostenido, pero no es menos verdad que el panorama parece ostensiblemente mejor, después de años de profunda crisis. ¡Aleluya”, comienzan a festejar los que creen en una Venezuela progresista y consistente.

Antonio José Seijas #ElInformadorVenezuela

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