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Alirio Echeverría: “Hay que seguir soñando”

Quizá por esa pasión irresistible que despierta el arte, tal como lo entendía el poeta y crítico francés Charles Baudelaire, quien cumplió en 2020  el bicentenario de su nacimiento, que suponemos Alirio Echeverría (Bobare, Estado Lara 20 de mayo de 1928-Barquisimeto 2022), era una de sus lecturas preferidas, el artista larense que acaba de fallecer, fijó en el legado baudeleriano, uno de sus objetos de su obra, copiosa, que ha dejado de herencia a los larenses y venezolanos en general.

El patrimonio artístico de Alirio Echeverría no será reconocido ahora, sino que el trabajo crítico sobre su obra comenzará a indagarse posteriormente por acuciosos investigadores del arte contemporáneo; que dedicarán tiempo a la labor que realizó el artista después de la década de los setenta que fue la más interesante.

Alirio Echeverría ( der) en París al lado de Esteban Castillo (izq) y César Andrade.

 Es la época en que comienza su contacto con el arte moderno, sus viajes a Estados Unidos, Francia, España, México, donde se contagia con los grandes creadores que observa en museos de arte, exposiciones de sus amigos Esteban Castillo, César Andrade y sus relaciones con amigos como el poeta Juan Calzadilla, sus cercanías con los poetas, Agustín Callejas, Jesús Enrique Barrios y  otros que le transmiten la magia que va descubriendo poco a poco en el arte poético. Es así como Alirio Echeverría se maravilla en que la fusión entre el cromatismo de su trabajo y la poesía produce el milagro de una creación sin límites.  Ese fue el secreto de su obra, donde la soledad del hombre contemporáneo aparece recurrente, es la temática central de su obra neofigurativa, algunas veces abstracta, pero el rasgo predominante es la desoladora realidad telúrica, su lar agreste de Bobare y el áspero espacio que le dio la bienvenida a su infancia.

Alirio Echeverría,  el poeta Juan Calzadilla y su hija.

Alirio Echeverría sumó su experiencia como creador de imágenes a la poesía que también abordó con audacia; guiado quizá por sus lecturas de los poetas amigos.  De él dijeron los poetas disimiles comentarios, por ejemplo, Jesús Enrique Barrios dijo: “Alirio Echeverría ha cimentado un estilo multitemático en el que la expresión lírica segrega los diapasones de la paleta de todos los colores. Su pintura está impregnada del sueño poético”; mientras el poeta Agustín Callejas, deslizó: “Alirio Echeverría es un pintor que usa para su obra clores fuertes, calientes, como pinta cielos rojos y la tierra oscura y agrietada”     

César Andrade, Esteban Castillo  y Bolivia Silva, esposa de Alirio Echeverría en París.

En uno de sus últimos poemas Echeverría exhorta “Hay que seguir soñando a la espera de recoger la cosecha de la esperanza”, fue su himno, él tenía fe en su obra sobre la cual recibió reconocimiento internacional con reseñas en el New York Times, el de Gaston Diehl, de París, quien observó en el venezolano “Esta mirada intuitiva, pero también reflexionada, que nos ofrece Alirio Echeverría, nos introduce con suavidad y firmeza en su mundo onírico; también en París durante un evento le concedieron   el Prix Canson, en 1984. Fueron algunos de las tantas recompensas alcanzadas para el orgullo de este artista venezolano que, con donosura, paseaba su humildad por las calles barquisimetanas hasta hace muy poco que tuvimos el placer de tenerlo entre nosotros. Otro de sus dones, fue gran generosidad, jovial trato que le acompañaron siempre.

Ramón Rivasáez(colaborador )

Rep: Julio Colmenárez

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