Tras un encuentro clave en el Departamento de Estado con el secretario Marco Rubio, la líder venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, marcó una línea clara sobre el futuro político del país. Al ser consultada sobre la posibilidad de establecer un gobierno compartido con figuras del entorno de Delcy Rodríguez, Machado fue tajante al rechazar modelos de poder híbridos. «Estamos trabajando para facilitar una transición real», sentenció la dirigente, subrayando que el proceso no puede ser una «salida a lo ruso» donde las estructuras de corrupción simplemente cambien de rostro pero permanezcan en el control del Estado.
La declaración de @MariaCorinaMachado en la capital estadounidense refuerza su postura de ruptura total con el sistema que ha imperado en Venezuela por décadas. Para la líder opositora, cualquier acuerdo debe garantizar el desmantelamiento de las redes de influencia ilegal y no la convivencia con ellas bajo una fachada democrática. Esta posición envía un mensaje directo tanto a la administración de Donald Trump como a los actores internos en Caracas: la prioridad es una renovación institucional profunda que devuelva la soberanía a los ciudadanos, sin pactos que oxigenen a quienes han sostenido el régimen.
La jornada en Washington reafirma el papel de Machado como la interlocutora principal en el diseño de la nueva etapa política venezolana de este 2026. Al enfatizar que el objetivo no es un reparto de cuotas con el oficialismo, la dirigente busca blindar la legitimidad del cambio frente a posibles presiones diplomáticas que sugieran soluciones de corto plazo. Con el respaldo de Washington, el enfoque de la oposición se centra ahora en mecanismos que aseguren una justicia efectiva y una reconstrucción económica que no dependa de las antiguas estructuras de poder.
