El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, enfatizó que Venezuela ha llegado a un punto crítico donde es urgente disparar la producción de crudo de manera exponencial.
Según el alto funcionario, la estrategia central para reactivar el sector debe basarse en la captación masiva de inversión extranjera, argumentando que solo mediante el flujo de capital internacional se podrá inyectar la tecnología y los recursos necesarios para intervenir los yacimientos.
Rodríguez advirtió que muchos de los «campos verdes» o áreas de explotación activa han sufrido un agotamiento progresivo con el tiempo, lo que obliga al país a buscar socios externos que garanticen una recuperación inmediata.
Esta postura marca un giro pragmático en la narrativa oficial, reconociendo que la infraestructura actual requiere una modernización que el Estado no puede financiar por cuenta propia en este momento. Al poner el foco en la fuerza de atracción para el inversionista, Rodríguez busca proyectar una imagen de seguridad jurídica que permita reanimar la industria energética, considerada el motor principal para estabilizar la economía nacional este 2026.
La propuesta surge en un clima de alta expectativa, mientras el sector petrolero observa de cerca qué incentivos reales se ofrecerán para que las multinacionales decidan apostar nuevamente por el subsuelo venezolano.
