Líderes de la UCV, la USB y la ULA exigen la liberación de los presos políticos y la reinstitucionalización del país como pasos elementales para avanzar hacia una verdadera transición. Tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, y ante el control de Estados Unidos sobre el régimen que ahora dirige Delcy Rodríguez, los jóvenes perciben una apertura que les ha permitido retomar las protestas y alzar nuevamente su voz

El movimiento estudiantil venezolano regresó a la primera línea para defender la democracia tras la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores hace poco más de un mes. Esto no significa que los jóvenes universitarios hayan dejado de sentir miedo, pero sí les ha permitido retomar las protestas y alzar la voz para exigir una transición política, aún cuando el país está gobernado por una estructura represiva y totalitaria.

Líderes de la Universidad Central de Venezuela, la Universidad Simón Bolívar y la Universidad de Los Andes destacaron a El Nacional sus reclamos por la liberación de los presos políticos y la reinstitucionalización del país como pasos necesarios para reabrir el camino hacia la democracia. También expresaron su disposición a colaborar con distintos sectores políticos y de la sociedad civil solo si eso contribuye con la reconstrucción de un país arrasado por la revolución bolivariana.

Miguelángel Suárez, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la UCV y uno de los rostros más visibles en esta nueva etapa, afirmó que los estudiantes no callarán nuevamente por miedo a expresar lo que piensan y aseguró que seguirán luchando por la libertad. Agregó que después del 3 de enero existe una oportunidad para recuperar el espacio público y hacer activismo, poniendo a prueba los límites de la represión.

La policía reprime a estudiantes de la UCV durante una protesta en 2017 | Federico Parra / AFP

“Hoy por hoy somos coherentes con nuestro accionar y en representar lo que nos caracteriza, que es la lucha por los valores democráticos, por la libertad, por el debate de las ideas y la pluralidad”, dijo el estudiante de 25 años de edad, quien resaltó que se debe garantizar que la Ley de Amnistía propuesta por la presidenta encargada Delcy Rodríguez se aplique de manera efectiva.

Miedo, represión y muerte

Mario López, presidente de la FCU-ULA, destacó que, en diferentes momentos del país, el movimiento estudiantil ha sido históricamente un referente de lucha, no solo en torno a sus reivindicaciones, sino también por los derechos de los ciudadanos. Luego de mucho tiempo, expresó, han dado pasos para vencer el miedo y elevar su voz por “quienes siguen diferentes por pensar diferente”.

Históricamente, los estudiantes no han tenido un camino fácil. Desde los primeros alzamientos contra las dictaduras y regímenes totalitarios del siglo pasado, han asumido una participación trascendental en la defensa de derechos y libertades, aún cuando eran reprimidos y encarcelados. Desde que el chavismo llegó al poder, comenzó la restricción de los espacios de participación, la reducción de la autonomía de las universidades y la pulverización de las libertades de expresión y protesta.

“Nos habían robado la esperanza

En los últimos 12 años, el protagonismo de los jóvenes en las protestas contra el régimen chavista fue tan notable como doloroso. En las manifestaciones de 2014 y 2017, millones salieron a las calles para exigir un cambio político en medio de una crisis humanitaria devastadora y se enfrentaron a una represión brutal, por parte de organismos del Estado y colectivos armados del chavismo, que dejó centenares de muertos, así como miles de heridos y presos políticos.

Desde entonces, la rearticulación del movimiento había sido casi imposible.

Los nombres de los estudiantes asesinados durante las protestas en Venezuela, en la UCV | Foto: Pedro Mattey / AFP

“No podemos negar que el año pasado teníamos mucha frustración, sensación de que esto no iba a cambiar de alguna manera. Nos habían robado la esperanza. Lo que pasó a partir de enero derrumbó la idea de que el país estaba congelado para siempre y quedó claro que sí pueden pasar cosas en muy poco tiempo”, declaró el presidente de la FCU-ULA.

Enfatizó que los presos políticos se convirtieron en un tema central porque no se puede hablar de reinstitucionalización, democratización o transición si aún hay venezolanos tras las rejas solo por expresar su visión y sus ideas. “Ahí el movimiento estudiantil dio un paso al frente: acompañando vigilias, marchando con los familiares, poniendo rostros donde antes solo había cifras”, señaló.

No es un regalo

Wilmary Venal, presidenta de la Federación de Centros de Estudiantes de la USB, observa una pequeña oportunidad de protesta porque considera que hay un cese táctico en la represión y valoró que, desde que el régimen anunció las excarcelaciones el 8 de enero, no se han registrado detenciones arbitrarias masivas.

“No interpretamos esto como un regalo, sino como una señal para avanzar. Es el momento estratégico para que el movimiento estudiantil alce la voz con más fuerza que nunca y presione para convertir esta pausa en una transición real y definitiva hacia la democracia”, manifestó a El Nacional.

Resaltó asimismo que Venezuela debe iniciar su transición hacia la democracia y avanzar a la reconciliación nacional, pero —advirtió— se necesitan garantías plenas y la liberación inmediata de los presos políticos para que el proceso sea creíble.

Para la dirigente, ese es un punto de partida innegociable.

Nuevo protagonismo

Los estudiantes universitarios fueron de los primeros que acompañaron a los familiares de los presos políticos que instalaron campamentos e hicieron vigilias en los alrededores de los centros de detención, a la espera de las excarcelaciones prometidas. Principalmente en El Rodeo I y Zona 7 de la PNB.

El Helicoide, el principal centro de torturas de Venezuela y Latinoamérica | Foto: EFE

Miguelángel Suárez recordó esos momentos: “El cansancio de esas madres después de tantos días en vigilia y pernoctando a las afueras de la reclusión es bastante. Y es el mismo cansancio que sentíamos porque mentalmente es difícil ver a tantas madres de personas inocentes llorando, que solo añoraban tener a sus hijos en casa. Pudo haber sido uno de nuestros familiares el que se encontraba en esa situación, por eso nos solidarizamos y damos apoyo moral y logístico”.

“Esto es un tema de solidaridad y deber moral. Si esas madres, esposas y familiares tienen la valentía de estar paradas día y noche frente a los centros de reclusión exigiendo justicia, nosotros no tenemos derecho a dejarlas solas. Nuestro deber es armarnos de valor y estar allí, hombro con hombro, para que sientan el respaldo de la juventud venezolana”, añadió Venal.

Encarar directamente al poder

En paralelo, los jóvenes intensificaron sus protestas en la Universidad Central de Venezuela, donde Suárez encaró recientemente a Rodríguez y le exigió la liberación de los presos políticos. Por primera vez en mucho tiempo, un universitario confrontó públicamente a un funcionario de alto nivel, luego de años de intimidación y persecución o por la negativa de las autoridades a dar la cara o a atender sus exigencias.

“Fue un momento de muchísima tensión porque era encarar directamente al poder,y en el contexto venezolano no es nada fácil. Nos parecía incoherente que Delcy Rodríguez se paseara por la UCV cuando los servicios estudiantiles están colapsados y cuando hasta ese momento seguían privados de libertad cuatro ucevistas. Por eso tomamos la determinación de encararla”,explicó Suárez a El Nacional.

Reconoció que, luego del incidente, sintió temor por sus compañeros.

“Yo tuve la vocería, pero más de 25 estudiantes me acompañaron a hacer este reclamo y a encarar ‘de tú a tú’ al poder que tiene la responsabilidad de dirigir al país hacia una transición que represente los intereses y la voluntad de la mayoría de los venezolanos expresada de todas las formas posibles”, dijo.

Bajo la presión del presidente estadounidense Donald Trump, el régimen ha avanzado en algunos aspectos que se consideran positivos pero insuficientes: la excarcelación de cientos de presos políticos, el cierre de El Helicoide como centro de reclusión y una Ley de Amnistía.

Da más terror abandonar el país

Venal, de 20 años de edad y estudiante de Comercio Exterior, reconoció que sería mentira decir que no tienen miedo, pero aseguró que han aprendido a convertirlo en acción porque les aterra más la idea de tener que abandonar el país que el riesgo de luchar por recuperarlo.

Manifestantes exhiben las fotos de presos políticos en la UCV | Foto: Juan Barreto / AFP

En esta etapa —indicó Venal— es prioritario que los estudiantes participen en las mesas de diálogo y no pasen a ser solo espectadores de su futuro. “Urge la reconstrucción de nuestras universidades. La recuperación de Venezuela pasa obligatoriamente por la recuperación de la academia”, añadió.

El líder de la ULA declaró que, aunque hay compañeros universitarios presos, exiliados y familias que han sido hostigadas, no pueden quedarse de brazos cruzados. Reconoció también que las acciones que han liderado en Caracas Miguelángel Suárez y Rosa Cucunuba, vicepresidenta de la FCU-UCV,han motivado y servido de ejemplo para todos los universitarios del país.

“Este nuevo protagonismo no debemos vivirlo como héroes ni como mártires. Lo debemos vivir como lo que somos: chamos que estudian, trabajan, hacen colas para el bus y, al mismo tiempo, sienten que no pueden normalizar lo inaceptable. Esto mucha gente no lo entiende, a veces nos critican por trabajar, por resolvernos la vida, pero también hay que aceptar las críticas. Esa es la democracia”, dijo.

“Hay que aprender a caminar con ese miedo en colectivo: organizándonos mejor, documentando abusos, hablando con medios, apoyándonos entre universidades. No se trata de ser valientes todo el tiempo, se trata de no abandonar el rol que le toca a nuestra generación”, planteó López.

Ni sectarismo ni dilataciones

Wilmary Venal advirtió que no permitirán el sectarismo, la idolatría política ni que se repita el error de que la ideología de un partido política esté por encima de las necesidades del país. “Basta de endiosar partidos o líderes, Venezuela necesita instituciones, no cultos a la personalidad”,dijo.

Wilmary Venal, presidenta de la Federación de Centros de Estudiantes de la USB | Foto: Wilmary Venal

Miguelángel Suárez agregó asimismo que el movimiento no participará procesos quedilaten la restitución de las garantías constitucionales y expresó que, si tuviera que negociar las liberaciones de todos los presos políticos, lo haría sin pensarlo. “Porque la libertad es un valor fundamental de la dignidad humana y es preciso hacer todos los esfuerzos por lograrla”, dijo.

“Estamos dispuestos a sentarnos donde tengamos que sentarnos a dar esta discusión, pero que se respete a la juventud como un actor real y no como una instrumentalización de discurso de una clase política que, sinceramente, ya está vencido”, expresó el presidente de la FCU-UCV.

El 12 de febrero, cuando se conmemora el Día de la Juventud en Venezuela, dirigirán un mensaje al país en el que plantearán, con la participación de distintos sectores de la sociedad venezolana, las exigencias relacionadas con la libertad y la realidad que viven los jóvenes en Venezuela.

No se puede pactar impunidad

En ese sentido, Mario López señaló tres objetivos que considera prioritarios:“Justicia y libertad plena para los presos políticos, recuperar instituciones con controles reales y devolverle su lugar a la universidad y a la juventud en las decisiones del país”.

“No vamos a permitir una transición que sea solo cambio de caras, pero que mantenga la lógica de control autoritario. Eso no sería lo que espera el país. Tampoco que se use la bandera de la democracia para pactar impunidad sin verdad ni reconocimiento a las víctimas, y tampoco aceptaremos que la universidad siga intervenida, sin voz, mientras otros deciden por nosotros”, comentó. 

“El miedo no puede ser más grande”

La presidenta de la FCE-USB —que, al igual que Suárez y López, nació y creció bajo el régimen chavista-madurista— enfatizó que se niega a morir bajo este sistema o a ver a próximas generaciones padecer las mismas restricciones y la falta de libertades. Y espera que los líderes políticos no los dejen solos en la construcción del futuro.

Protesta por la liberación de los presos políticos | Foto: Juan Barreto / AFP

“El miedo no puede ser más grande que nuestro amor por Venezuela. A los que aún dudan, les digo: yo hoy doy la cara, y lo hago con miedo, pero lo hago porque queremos que nuestra valentía sirva de inspiración. Si los estudiantes estamos dispuestos a luchar por ver a Venezuela florecer, la sociedad civil y los políticos también pueden y deben dar ese paso al frente”, sostuvo.

Suárez, por su parte, recalcó que el mayor capital que tiene el chavismo es el miedo y enfatizó que la labor importante que tienen los venezolanos es seguir en protesta activa para reclamar los derechos civiles y políticos que el chavismo les ha negado.

“Nos van a encontrar movilizados“

“El trabajo que queda es arduo y tenemos que ser garantes de que esta transición sea hacia la democracia. Por eso, desde el movimiento estudiantil nos van a encontrar movilizados, articulados y organizados en este proceso político hasta que el país se redemocratizarse y reinstitucionalizarse“, reafirmó.

El presidente de la FCU-ULA llamó asimismo a los líderes políticos a estar a la altura del momento que se está viviendo en Venezuela. A quienes ejercen el poder, les exigió manejar la situación con seriedad e indicó que, aunque se habla de amnistía, del cierre de centros de tortura y de transición, aún hay familias que desconocen el paradero de sus hijos, estudiantes detenidos y episodios de represión selectiva.

Mientras que a la dirigencia opositora le advirtió que el costo de la democracia es de todos, no solo de los estudiantes que —aseguró— están dispuestos a seguir en la primera línea de lucha. “Tenemos que retomar espacios, unificarnos en lo esencial y dejar de lado las peleas absurdas“, instó.

El síndrome de Estocolmo 

El presidente de la FCU-UCV, sin embargo, advirtió que uno de los peores escenarios para el país sería que la población termine normalizando o incluso mostrando afinidad hacia actores que forman parte del mismo sistema político. En ese sentido, subrayó la necesidad de hacer respetar la voluntad de los venezolanos que —aseguró— no se sienten representados por un modelo colapsado.

Universitarios y miembros de la sociedad civil se concentraron frente al mural Conductores de Venezuela de Zapata, en la autopista Francisco Fajardo | Foto: Movimiento Estudiantil de la UCAB

“Uno de los peores escenarios que podríamos tener es aquel en donde la gente desarrolle una especie de síndrome de Estocolmo con estas personas que realmente representan un mismo sistema.Tenemos que garantizar que se respete la voluntad de los venezolanos, y es una voluntad que no representa ni quiere a un sistema que colapsó hace muchísimo tiempo”, expresó.

Suárez aclaró que su planteamiento no pasa por excluir a estas figuras de la vida pública, sino por propiciar condiciones que permitan una verdadera apertura política, en la que no se criminalicen los partidos y en la que exista la competencia democráticamente por los cargos de elección popular.

Se puede hacer un mayor esfuerzo

El presidente de la FCU-ULA señaló que no se debe reprochar a ningún sector por sentir miedo porque cada grupo ha experimentado la crisis de manera distinta y no todos pueden asumir el mismo nivel de exposición. No obstante, consideró que este es un momento en el que gremios, organizaciones, medios y actores políticos pueden hacer un mayor esfuerzo en favor de la verdad, la libertad de los presos políticos y una salida verdaderamente democrática.

Indicó además que no todos deben participar en marchas, pero sí pueden alzar la voz, acompañar a las víctimas y expresar con claridad el país que desean. En esa línea, destacó que, pese a las dificultades, el movimiento estudiantil ha logrado organizarse y sostener una agenda centrada en derechos y democracia, y planteó que el alcance de esas acciones sería mayor si otros sectores de la sociedad decidieran involucrarse con más determinación.

“Cuando miremos atrás, cada quien tendrá que poder responderse con honestidad qué hizo mientras todo esto pasaba”, concluyó López.

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