El diputado Henrique Capriles presentó una hoja de ruta financiera que busca aprovechar los nuevos ingresos petroleros para oxigenar el bolsillo de los venezolanos. La propuesta central apunta a un ajuste inmediato del salario mínimo a 150 dólares mensuales, eliminando el sistema de bonos sin incidencia para que cada dólar cuente en las prestaciones y beneficios laborales. Además, el plan contempla un pago compensatorio especial de 150 dólares para todos los pensionados del IVSS a finales de febrero de 2026, buscando proteger a uno de los sectores más vulnerables frente a la crisis acumulada.
Para blindar el poder adquisitivo, Capriles planteó una cláusula de indexación trimestral que ajuste los montos automáticamente ante cualquier devaluación de la moneda. En materia tributaria, la estrategia sugiere un alivio fiscal directo: reducir el IVA del 16% al 14% y la eliminación inmediata del Impuesto a las Grandes Transacciones Financieras (IGTF). Según el parlamentario, suprimir el cobro del 3% a los pagos en divisas es fundamental para dinamizar el comercio y permitir que el flujo de efectivo circule sin las trabas que hoy encarecen los productos básicos.
Este conjunto de medidas representa una apuesta por la recuperación del consumo interno y la estabilización de la economía familiar en el corto plazo. El debate ahora se traslada a la viabilidad de estas reformas dentro del presupuesto nacional y el impacto que tendrían en la industria petrolera recién reactivada. De concretarse, estas propuestas marcarían el fin de la era de los 130 bolívares, transformando radicalmente la estructura de costos y salarios en todo el territorio nacional bajo un esquema de dolarización de facto regulada.
