El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves que las fuerzas militares de su país lanzaron un ataque letal contra posiciones de Estado Islámico en el noroeste de Nigeria. Según el mandatario, la operación fue una respuesta directa a la brutal persecución y asesinato de cristianos en la región. Trump calificó a los objetivos como «escoria terrorista» y aseguró que la intervención busca detener niveles de violencia que no se veían en años.
Desde la Casa Blanca, el mandatario defendió la orden alegando que ya había advertido previamente a estos grupos sobre las consecuencias de no cesar sus ataques. «Se desataría un infierno», afirmó Trump en sus redes sociales, donde también elogió al Departamento de Defensa por ejecutar ataques que calificó de «perfectos». El presidente reafirmó su compromiso de no permitir que el terrorismo radical prospere bajo su liderazgo internacional.
Por su parte, el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, respaldó la acción señalando que la matanza de inocentes en Nigeria y otros lugares debe terminar. El Comando África de EE. UU. (Africom) detalló que los bombardeos se centraron en el estado de Sokoto y se realizaron a petición de las autoridades nigerianas. Aunque el gobierno de Nigeria no se ha manifestado oficialmente, el Pentágono agradeció la supuesta cooperación brindada para esta misión.
La operación, que coincide con las festividades de diciembre, marca un mensaje contundente sobre la política de seguridad exterior de la actual administración estadounidense. Con la confirmación de varias bajas en las filas yihadistas, Estados Unidos subraya su capacidad operativa y su intención de eliminar amenazas terroristas en el extranjero, advirtiendo que este tipo de acciones continuarán si persisten las agresiones contra poblaciones civiles.
