#VenezuelaEnPositivo | Corría el año 1985, cuando Pastor Freítez decidió dar un vuelco a su vida, para ese entonces tenía 40 años, una edad en la que muchos ya buscan estabilidad, pero que en el caso de él, lo invitaba a soñar y a superarse. Su primer contacto con este oficio lo tuvo en el Instituto Nacional de Capacitación y Educación (INCE), donde siendo auxiliar del instructor aprendió el arte de afeitar y reparar sus propias máquinas.
Hoy, a los 81 años, con la espalda erguida y la mirada aguda, asegura que este es «el mejor oficio del mundo», con el fruto de ese trabajo, Freítez logró la hazaña de graduar a sus cuatro hijos como profesionales, tres de ellos ingenieros y uno contador.
Con sed de superación, Freitez llegó a Pueblo Nuevo, un populoso sector del oeste de Barquisimeto. Lo que comenzó como un nuevo horizonte, terminó convirtiéndose en su hogar y centro de operaciones desde hace cuatro décadas, que ha sido posible gracias a la fidelidad de sus propios clientes.

Uno de ellos es José Durán, quien siguió los pasos de su padre, quien era fiel cliente de Pastor, una fidelidad que él heredó. Aquí venían amigos de mi papá, que ya no están en este plano terrenal. «Pero barbero con la excelencia de Pastor, muy pocos».
A pesar de que los años han borrado el nombre de su primer cliente, la memoria de Pastor está intacta cuando se trata de la ética laboral. Reconoce que hoy la barbería es una profesión muy cotizada y lucrativa, pero lanza un consejo con la autoridad que dan las canas:
«Hoy los jóvenes tienen muchas herramientas, pero deben tomarse la profesión con mayor responsabilidad, con esa misma sed de superación que teníamos en el INCE. No es solo cortar pelo, es una disciplina».

Desde la mañana hasta el caer de la tarde, el movimiento en su barbería no cesa. A sus 81 años, Pastor Freitez sigue demostrando que nunca es tarde para descubrir una pasión, y que una tijera, un peine y una máquina de afeitar pueden ser las herramientas más poderosas para construir un legado familiar inquebrantable.
Por Anderson Piña Pereira
