Mariano Picón Salas
Ayer finalizó el mes de enero de 2026, mes en el que nació y murió ese gran intelectual venezolano orgullo de la patria, como lo fue Mariano Picón Salas, un connacional de aquilatados ribetes quien puso muy en alto el nombre de nuestro país como pocos en su tiempo, siendo precursor de una cantidad de edificantes instituciones que contribuyeron sustantivamente al progreso, avance y protección de nuestra nación.
Mariano Federico Picón Salas, nació en la ciudad andina de Mérida, capital del estado del mismo nombre, el 26 de enero de 1901, hijo de la unión entre Pío Picón Ruiz y Delia Salas de Picón, perdiendo a su madre a la edad de 11 años cuando corría el año de 1912. Permaneció con su padre, quien en 1910 le nombra un preceptor francés, monsieur Machy, librepensador y excomunero que ayudará al niño Picón Salas en sus primeros pasos de formación. Con esta base en 1913 inicia sus estudios de bachillerato en el Liceo Mérida, los cuales continúa en la ciudad de Valera, Trujillo, en el Colegio Santo Tomás de Aquino.
Con el abono con que fue nutrida la fértil inteligencia de Mariano Picón Salas y como consecuencia de ello, en 1916 aparece publicado a nivel nacional en el diario El Universal, su ensayo sobre el escritor Felipe Tejera, distinción que estimulará en él la pasión escudriñadora de las letras, del pensamiento reflexivo y su sed por el conocimiento incesante. Al año siguiente ingresa a la Universidad de Los Andes donde empieza la carrera de Derecho y Ciencias Políticas y será invitado a leer en el paraninfo de la universidad su ensayo Las nuevas corrientes del arte allá en el año de 1917, el cual será impreso por la Tipografía El Lápiz.
Mariano Picón Salas, en 1918 junto a Mario Briceño Iragorry, Enrique Celis y Antonio Spinetti y con el apoyo del entonces rector Diego Carbonell, funda la revista literaria Arístides Rojas. Con tan fructífera actividad y con el ímpetu de la juventud, en 1919 decide remontar caminos y desafiar las dificultades que implicaba viajar de los andes a Caracas y se traslada a la Capital de la República y se inscribe en la Universidad Central de Venezuela, donde espera proseguir con la carrera de derecho. En los claustros del viejo edificio de la universidad, se relaciona con intelectuales como Lisandro Alvarado y hace amistad con los hermanos Planchart, Pedro Sotillo, Andrés Eloy Blanco y Jacinto Fombona Pachano. Allí comienza su colaboración en la revista Cultura Venezolana, junto a su amigo y coterráneo Alberto Adriani. Durante su permanencia en Caracas trabajará en la cancillería venezolana y publicará su primer libro orgánico, titulado Buscando el camino en 1920 en aquella Caracas de pajilla y de bastón, que dejaba que un Valentino le robara el corazón y agitaba pañuelitos cuando pasaba un avión, mientras en las masas de La Francia, devoraban con fruición heladitos que se empacaban en cajitas de cartón, como bien lo describe Aquiles Nazoa en su “Eclipse de los Chinos”.
A pesar de su vinculación con el medio intelectual local, en 1922 decide renunciar a sus estudios y regresa a su ciudad natal para trabajar en la hacienda de su padre, quien quedará en la ruina un año después. Por esa razón y la castrante dictadura del General Juan Vicente Gómez deciden mudarse a Chile, con aquella expresión suya: «…Me voy porque no quiero sucumbir a la barbarie estúpida…». En Chile, trabajará primeramente como vendedor de vinos y artículos de escritorio hasta que en 1924 se matricula en el Instituto Pedagógico de Santiago donde sigue estudios de Historia en la Facultad de Filosofía y Educación. Estos años serán el foco donde frecuenta los círculos anarquistas y colabora de manera activa con la revista Athenea.
Asimismo, en aquella efervescencia intelectual de ideas de renovación durante su estancia en Chile, se vinculó con el Partido Socialista de dicho país, aunque no se inscribió debido a razones de nacionalidad. Por otro lado, para aquella época su idea de socialismo, dada su mente aguda y perspicaz ya se contraponía al modelo soviético, enfatizando la necesidad de adaptarlo a la realidad de cada país y al contexto latinoamericano en un ambiente de plenas libertades. De igual manera, Picón era crítico en específico con el marxismo, catalogándolo como economicista, racionalista, mecanicista y determinista.
En 1927 es designado funcionario de la Biblioteca Nacional de Chile y la Editorial Nascimento publica su primer libro de cuentos, tiutlado “Mundo imaginario”. Un año después contrae matrimonio con su primera esposa, la chilena Isabel Cento y entre 1929 y 1936 se desempeña como profesor en diversos institutos de enseñanza de aquel país suramericano. A partir de 1931 inicia su correspondencia con el dirigente político Rómulo Betancourt, la cual se mantendrá a lo largo de las décadas, y se adhiere al Plan de Barranquilla.
En Chile con aquellas experiencias intelectuales, va perfilando su figura de ensayista interesado en la reflexión y meditaciones sobre el ser hispanoamericano. De estos años datan libros como “Hispanoamérica, posición crítica” de 1931, “Problemas y métodos de la historia del arte” de 1932 e “Intuición de Chile” de 1935.
Después del fallecimiento del dictador Juan Vicente Gómez, Mariano Picón Salas decide regresar a Venezuela en 1936 para participar en la organización del Estado conducida por el General Eleazar López Contreras, en un momento crucial cuando se gestaba una nueva nación a partir de la reforma constitucional de aquel año, que dará pie al nacimiento organizativo y estructural de la Venezuela moderna. Fue en esa época donde surge su célebre frase “Venezuela entró al Siglo XX en 1935”, es decir con 35 años de atraso, pues desde 1899 hasta 1935 no ubo reforma educativa alguna y es con las reformas de López Contreras, que el viejo Ministerio de Instrucción Pública se convierte en el Ministerio de Educación, siendo su primer titular Rómulo Gallegos, quien al poco tiempo renunció por razones de carácter ético al no haber podido resolver una situación que desencadenó en protesta. En esos días se vivía un complejo proceso, donde la discusión y replanteamiento en todos los +ámbitos del acontecer nacional era intensa y dentro de ello, el tema educativo constituyó el centro de muchos debates, como lo acota Eleonora García Rodríguez (2007). Figuras como Mariano Picón Salas comprendieron que aquel momento era la oportunidad para emprender un profundo proceso de reformas y desarrollo educacional, lo que propició un movimiento que impactó positivamente la educación nacional.
Al poco tiempo Mariano Picón Salas, es nombrado Superintendente de Educación y con el apoyo de la Misión Académica Chilena por él concebida, propone la creación del Instituto Pedagógico Nacional: “…Con el objeto de preparar un profesorado especializado en letras y ciencias para la Educación Secundaria de la República, y al mismo tiempo para contribuir al desenvolvimiento de la alta cultura en Venezuela y a la formación de expertos en distintas ramas científicas y técnicas…”, emulando el que existía en Santiago de Chile, donde se profesionalizó en Historial para luego doctorarse en Filosofía y Letras en la Universidad de Santiago de Chile igualmente.
Mariano Picó Salas, también fue en esos años miembro fundador del Movimiento de Organización Venezolana (ORVE), del cual será su secretario general por un lapso breve. En 1937 viaja a Europa y ejerce como encargado de negocios en Checoslovaquia. Poco tiempo después es destituido sin explicación. De allí partirá a Chile nuevamente donde nacerá Delia, su única hija.
Retorna a Venezuela en 1938 y es designado como Director de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educación, recordemos que el 4 de abril de 1936 se había creado la Secretaria de Cultura y Bellas Artes, desde este espacio funda la Revista Nacional de Cultura, la cual dirige hasta 1940, pues como él mismo lo decía: “…A la educación fragmentadora hay que oponer siempre la imagen de la educación integradora…” Su obra ensayística está cada día en aumento y en la primera mitad de la década de los cuarenta, aparecen títulos como “Cinco discursos sobre el pasado y presente de la nación venezolana” de 1940 y bajo la petición de una casa editorial caraqueña, publica su “Formación y proceso de la literatura venezolana” igualmente de 1940.
Para 1941, al iniciarse el gobierno del General Isaías Medina Angarita, comienza a dirigir el periódico oficial El Tiempo, escribiendo diariamente sus editoriales, donde permanecerá hasta 1944. Por esos años su nombre se convierte en referencia del pensamiento hispanoamericano, siendo invitado a dictar cursos en diversas instituciones extranjeras como el Middlebury College, el Smith College y las universidades de Columbia y California, en los Estados Unidos de Norteamérica.
Su novela autobiográfica “Viaje al Amanecer”, es publicada en 1943 por la Universidad Nacional Autónoma de México. En ella, Picón Salas retrata sus años de infancia en la apacible pero cada vez más lejana Mérida. En la ciudad de Nueva York termina de escribir uno de sus libros más importantes “De la Conquista a la Independencia”, en el cual busca retratar tres siglos de cultura latinoamericana y que verá la luz pública en 1944, obra que lo coloca en el ala del revisionismo histórico, valorando los días de la América colonial. La primera edición de este libro estará a cargo del Fondo de Cultura Económica de México.
A comienzos de 1946 Picón Salas es invitado por la Universidad de Puerto Rico a dictar un semestre de clases en Río Piedras. Durante su permanencia en la isla caribeña, escribe el prólogo al libro de Mario Briceño Iragorry, “Casa León y su tiempo” de 1946, así como diversos artículos semanales para el diario “El Nacional” y “Cuadernos Americanos”, de México. En el mes de octubre de ese año, va a protagonizar uno de sus aportes más importantes para la educación superior de nuestro país, al ser el ideólogo, organizador y arquitecto intelectual en la creación de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central de Venezuela, hoy Facultad de Humanidades y Educación, convirtiéndose en consecuencia su primer Decano. También publica su biografía de Francisco de Miranda, en la que busca reflejar en la tragedia del precursor de la Independencia el fracaso de todo un país. En enero de 1947 es condecorado por la Junta Revolucionaria de Gobierno, presidida por Betancourt, con la Orden 27 de junio, para ese entonces el máximo reconocimiento a la carrera docente en Venezuela.
Tras el fallecimiento de Pedro Emilio Coll, la Academia Nacional de la Historia elige a Mariano Picón Salas como individuo de número y a partir del 12 de junio de 1947 comienza a ocupar el sillón “F”. Su enjundioso discurso de incorporación será publicado por la institución bajo el título de “Rumbo y problemática de nuestra historia” ese mismo año de 1947 cuando vuelve a contraer matrimonio, esta vez con la venezolana Beatriz Ordóñez. Al poco tiempo es designado como embajador en Colombia. Allí encontrará tiempo para investigar y escribir “Pedro Claver, el santo de los esclavos” de 1950, obra en la que reconstruye la vida del mítico defensor de los derechos de los esclavos en la Cartagena colonial. Uno de los capítulos del libro —Peste en la nave— le valdrá su participación en el Concurso de Cuentos del diario El Nacional, obteniendo el tercer lugar en el certamen de 1949.
En Bogotá a Picón Salas le tocará vivir los sucesos del Bogotazo junto al expresidente Betancourt, José Rafael Pocaterra y Marcos Falcón Briceño, representantes de Venezuela en la IX Conferencia Interamericana. El 1 de julio de 1948 la Academia Colombiana de Historia lo nombra como miembro correspondiente y tras el derrocamiento de Rómulo Gallegos, primer Presidente elegido por voto popular, directo y secreto, Picón Salas decide renunciar a su cargo diplomático y viaja a México, país al que llega el 10 de febrero de 1949. Ese año la Biblioteca Popular Venezolana del Ministerio de Educación publica su colección de ensayos Comprensión de Venezuela.
El 10 de febrero de 1949 Picón Salas llega a México. Allí recibe el apoyo de intelectuales como Alfonso Reyes y comienza a trabajar en El Colegio de México. También colabora en el Congreso de Historia de Monterrey y en el II Congreso de Filosofía Interamericana en la Ciudad de México en febrero de 1950. De su permanencia en este país quedarán las indagaciones de Gusto de México (1952). En julio de 1950 parte con rumbo a los Estados Unidos, pasa por Washington D. C. y participa como profesor invitado de la Universidad de Columbia. Durante este autoexilio mantiene su correspondencia con el también exiliado Rómulo Betancourt.
El 9 de septiembre de 1951 Picón Salas regresa a Caracas y retoma su labor docente, con lo cual imparte cursos de arte e historia tanto en la Universidad Central de Venezuela, como en el Instituto Pedagógico Nacional, también recorre el país, prepara conferencias y publica “Dependencia e Independencia en la Historia hispanoamericana” de 1952, con el apoyo de la Librería Cruz del Sur. Entre 1953 y 1957 será director del Papel Literario de El Nacional. Son los años de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, tiempos de censura que Picón Salas debe sortear mediante el oficio intelectual.
En 1953 la Tipografía Garrido publica “Los días de Cipriano Castro”, una amena narración y análisis sobre este caudillo y la sociedad venezolana de principios del Siglo XX, con un discreto guiño a las circunstancias políticas que aquel momento. El libro se convertirá en un éxito, agotándose la edición de 1000 ejemplares en 48 horas y siendo galardonado en 1954, junto a Arturo Uslar Pietri, con el Premio Nacional de Literatura y a finales de abril de 1953 fallece su padre en Chile
El 1 de noviembre de 1955 Picón Salas recibe —junto con el historiador Augusto Mijares— el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Central de Venezuela. Ese mismo año la editorial Edime de Madrid publica sus ensayos de “Crisis, cambio y tradición” (1955) y aparece su novela “Los tratos de la noche” (1955), bajo el sello larense Nueva Segovia. En 1956 Jean y Andrée Catrysse traducen la novela “Viaje al amanecer” de 1943 y se edita en París con el título de “Voyage au point du jour” (1955)
El 23 de enero de 1958 el General marcos Evangelista Pérez Jiménez es derrocado por una acción en conjunto entre civiles y militares. Una semana antes, el día 15, Picón Salas encabeza el Manifiesto de los intelectuales sobre la situación política nacional. En el mismo, piden el restablecimiento de las libertades ciudadanas y solicitan “…que los poderes públicos sean la expresión genuina de la voluntad del pueblo…” La nueva Junta de Gobierno presidida por el Contralmirante Wolfgang Larrazábal nombra a Mariano Picón Salas como embajador en Brasil, cargo que ocupará hasta el año siguiente. Antes de partir dona su biblioteca a la Universidad Central de Venezuela. Desde Río de Janeiro continuará como columnista habitual de El Nacional y termina la escritura de “Regreso de tres mundos” (1959), su “…testamento espiritual…”, a consideración del filólogo de origen polaco Ángel Rosenblat.
El 9 de octubre de 1958 se celebran los 400 años de la fundación de Mérida y Picón Salas para tan memorable acto es invitado a dar el discurso de orden. A pesar de no poder asistir, envía su Mensaje a los merideños en el que rememora sus primeros años, habla del progreso de la urbe y se reconoce optimista con el futuro de la ciudad. Este y otros ensayos relacionados serán publicados por la Universidad del Zulia en “Las nieves de antaño” (1958). Ese año presenta en Radio Caracas Televisión el programa “La hora nacional”, en el que entrevista a reconocidos dirigentes e intelectuales, quienes vuelven a expresarse sin censura ante la opinión pública.
En 1959 Rómulo Betancourt asume nuevamente la presidencia después de ganar los comicios del 7 de diciembre de ese año. Se convertirá en el primer Presidente de la inaugurada era democrática y nuevamente Betancourt llama a Mariano Picón Salas a formar parte de su equipo de colaboradores y lo nombra embajador permanente ante la UNESCO en Paris. En 1960 Picón Salas será electo miembro del consejo directivo de este organismo y como embajador visitará Israel y se entrevistará con la ministra de Relaciones Exteriores, Golda Meir. En este cargo permanecerá hasta 1962. Este año la Universidad de Berkeley traduce al inglés y edita “De la Conquista a la Independencia” de 1944, bajo el título de “A cultural history of Spanish America from conquest to Independence” en 1962, este texto se convertirá en libro de referencia al tratarse de historia y cultura hispanoamericana.
Para 1963 visita Italia, Grecia y Turquía. También es nombrado embajador en México, pero una severa crisis asmática lo hace regresar a Venezuela. En el último año de su gobierno, Betancourt lo designa como Secretario de la Presidencia, cargo que ejercerá hasta el final del período en marzo de 1964. En mayo de ese año viaja a Europa y dicta tres conferencias en el Instituto de Cultura Hispánica de Madrid.
Su último gran proyecto fue la creación del Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes (INCIBA), el cual no pudo ver inaugurado a causa de su repentina muerte acaecida en Caracas el 1 de enero de 1965. Para la inauguración del INCIBA, pautada para el 18 de enero, deja el ensayo “Prólogo al Instituto Nacional de Cultura y Bellas Artes” que era su discurso inaugural. A horas del deceso, el entonces presidente Dr. Raúl Leoni, acompañado por su esposa Menca y parte de su gabinete, se trasladó a la residencia de Picón Salas en la urbanización La Florida, para darle el pésame a su viuda. Ante este hecho Leoni afirmará que: “…Es un duro golpe emocional para mí la muerte de Picón Salas…”
Sin duda alguna, los venezolanos hemos sido mezquinos con la formidable obra de Mariano Picón Salas en favor de nuestra patria, pues quien abrió causas para la sistematización por vez primera de una política cultural de Estado, desde que fuese designado Director de la Dirección de Cultura y Bellas Artes del Ministerio de Educación, que fue el primer paso para la institucionalización de la cultura en la nación y más tarde con la delegación chilena por el propuesta organiza la fundación del Instituto Pedagógico Nacional, de cuya delegación emergerán figura relevantes para el acontecer cultura, como el gran musicólogo Eduardo Lira Espejo, como bien lo refiere Rafael Domingo Silva Uzcátegui en la Enciclopedia Larense en 1942, al elogiar el extraordinario artículo que escribe en el Nacional sobre el Tamunangue y la música típica larense en 1941, como también se constata su aporte sobre la música colonial en la obra editada por el Circulo Musical en 1967 titulada “Caracas 400 Años” la cual constaba de una colección de varios álbumes cada uno con un Long Play y una serie de textos explicativos que narraban interesantes historias de caracas desde distintas ópticas a través de renombrados autores y artistas plásticos quienes hicieron las ilustraciones. Allí entre esos autores, estaba la firma de Eduardo Lira Espejo.
Todo esto muestra fehacientemente, la brillantez inobjetable de la insuperable labor de Mariano Picón Salas, una figura que sin discusión alguna es digna de emular a cabalidad, porque su estela nos traza derroteros y nos alienta con ahínco a seguir en el quehacer de ciudadanos útiles, que contribuyan decididamente al enaltecimiento y consolidación de la virtud pública en Venezuela.
Barquisimeto, domingo 01 de febrero de 2026.
Fuentes Consultadas:
Colección: Circulo Musical (1967) Caracas 400 Años. Selecolor C.A. Caracas. Venezuela.
Fernández, E. (1980) En el Centenario del Ministerio de Educación. Dirección de Publicaciones Ministerio de Educación. Caracas. Venezuela.
Fundación Wikipedia (2025) Consejo nacional de la Cultura. [Artículo en Línea] Disponible en: https: //es.wikipedia.org/wiki/Consejo_Nacional_de_la_Cultura
Fundación Wikipedia (2025) Mariano Picón Salas [Artículo en Línea] Disponible en: https: //es.wikipwdia.org/Mariano_Pic%C3%3n_Salas
García, E. (2007) La Intervención de la Universidad Central de Venezuela en 1951. Editorial El Perro y La Rana. Caracas. Venezuela.
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