La “Princesa del Pop”, Britney Spears, firmó un contrato millonario para vender los derechos de su extenso catálogo musical a Primary Wave, una de las editoras más influyentes del sector, según documentos legales obtenidos por TMZ.
Aunque los documentos no revelan la cifra exacta que recibió –o recibirá– Spears, fuentes cercanas al acuerdo describen la transacción como un “deal histórico”, comparable –destaca el portal “Versión Final”– al que Justin Bieber concretó cuando vendió su catálogo por una suma cercana a los 200 millones de dólares.
De confirmarse un monto similar, se trataría de una de las ventas más relevantes protagonizadas por una artista femenina en los últimos años, lo que viene a consolidar el peso comercial del legado musical de la intérprete de “Baby one more time”.
El acuerdo se firmó el pasado 30 de diciembre.
Según consta en la documentación, Britney, quien actualmente es representada por su mánager Cade Hudson, puso su firma para transferir su participación de propiedad del catálogo a Primary Wave.
Personas del entorno de la artista aseguran que Spears se siente satisfecha con la decisión, y que ha estado celebrando el cierre del trato pasando tiempo con sus hijos, en un contexto personal más estable tras años de conflictos legales y exposición mediática.
La venta incluye algunos de los mayores éxitos de su carrera, canciones que definieron el sonido del pop de finales de los años noventa y de la primera década del siglo XXI.
Entre los temas contemplados en el acuerdo figuran clásicos como “Baby one more time”, “Oops! I did it again”, “Toxic”, “Gimme more”, “Circus”, “Stronger”, “Lucky”, “I’m a slave 4 U”, “Womanizer” y “Till the world ends”, entre muchos otros.
Con esta operación, Britney Spears se suma a una lista cada vez más extensa de artistas que han optado por vender sus catálogos musicales en los últimos años.
Figuras como Bruce Springsteen, Bob Dylan, Paul Simon, Neil Young, Shakira, KISS, Sting, Phil Collins y Stevie Nicks han tomado decisiones similares, impulsadas por un mercado que valora los derechos musicales como inversiones seguras y de largo plazo (RG).
