Gianni Infantino, presidente de la FIFA, puso fin a las especulaciones sobre la seguridad del Mundial 2026 tras los recientes disturbios en México. Desde Colombia, el máximo directivo del fútbol mundial aseguró que la organización sigue de cerca los acontecimientos, pero mantiene una fe absoluta en la gestión de la presidenta Claudia Sheinbaum. «Tenemos plena confianza en que las autoridades garantizarán el orden necesario», afirmó Infantino, minimizando los temores sobre un posible cambio de sede a solo tres meses del pitazo inicial, argumentando que situaciones complejas ocurren en cualquier parte del planeta.
La preocupación internacional escaló tras el operativo militar del pasado domingo que terminó con la vida del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, desatando bloqueos y ataques en casi una docena de estados que ya dejan un saldo de al menos 70 fallecidos. Esta situación obligó a suspender varios encuentros de la liga local; sin embargo, el reciente amistoso donde México goleó 4-0 a Islandia en Querétaro sirvió como una prueba de fuego. En dicho estadio se guardó un minuto de silencio por los militares caídos, en un intento por normalizar la actividad deportiva en medio del clima de tensión nacional.
México tiene la responsabilidad de albergar trece encuentros del torneo, incluyendo el esperado partido inaugural el 11 de junio en el Estadio Azteca frente a Sudáfrica. El foco de atención se mantiene especialmente sobre Guadalajara, bastión del cártel afectado, que tiene programados cuatro compromisos mundiales. Pese al despliegue de violencia y la quema de vehículos en las carreteras, la FIFA insiste en que el calendario no sufrirá modificaciones, apostando a que el despliegue de seguridad del Gobierno mexicano blindará las sedes para recibir a la afición global.
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