Hay récords en el deporte que se rompen con talento, y hay otros que sólo se conquistan con una disciplina que raya en lo sobrehumano.
LeBron James ha vuelto a reescribir los libros de historia, al convertirse en el primer jugador en la historia de la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA) en alcanzar los 60.000 minutos jugados en temporada regular.
La cifra, que suena más a una anomalía estadística que a una realidad física –detalla el portal “Meridiano”–, fue alcanzada en la presente temporada, para consolidar al “Rey”, no sólo como el máximo anotador de todos los tiempos, sino como el atleta más duradero que jamás haya pisado una duela de baloncesto.
Una vida entera en la cancha
Para poner en perspectiva la magnitud de este logro, 60.000 minutos equivalen a 1,000 horas netas de acción competitiva, sin contar los miles de minutos adicionales en postemporadas, donde LeBron también lidera la historia.
Para alcanzar esta marca, un jugador tendría que promediar 35 minutos por partido, jugando los 82 encuentros de la temporada, durante casi 21 años consecutivos.
James ha desafiado las leyes de la biología, para mantenerse como una pieza central de la liga mientras veía retirarse a generaciones enteras de compañeros y rivales.
El club del tiempo: LeBron vs. “El Resto”
Hasta hoy, el club de los jugadores con más kilometraje en temporada regular estaba encabezado por leyendas que parecían inalcanzables.
James ha dejado atrás a nombres que definieron épocas:
- LeBron James:000+ minutos
- Kareem Abdul-Jabbar:446 minutos
- Karl Malone:852 minutos
- Kevin Garnett:418 minutos
La diferencia entre LeBron y el segundo lugar, Kareem Abdul-Jabbar, es ahora de más de 2.500 minutos, una distancia que equivale a casi tres temporadas completas de un titular promedio en la NBA actual.
Y es que, a sus 41 años de edad, James sigue invirtiendo una cifra estimada de 1.5 millones de dólares anuales en el cuidado de su físico, para lo cual utiliza tecnología de punta, cámaras hiperbáricas y un estricto régimen nutricional. Este hito de los 60.000 minutos no es sólo una celebración de su longevidad, sino un testimonio de su profesionalismo, en una era donde el «descanso gestionado» (load management) es la norma para las estrellas (RG).
