Nací en Barquisimeto en 1967, y desde mi infancia crecí leyendo las páginas de EL INFORMADOR. Aquel diario que me acompañó durante décadas, y que se convirtió con el paso de los años, en mi casa periodística, pues durante tres décadas he sido columnista y colaborador permanente de este medio que forma parte de la identidad larense.
El 30 de enero de 1968 nació EL INFORMADOR, y muy pronto se transformó en el espejo de la región centroccidental. Cada año desde entonces ha sido un capítulo escrito en la memoria histórica de Lara, de Venezuela y del mundo.
En blanco y negro primero, luego en color, irrumpió como un acontecimiento en la vida pública y se consolidó como símbolo de modernidad y pluralismo. Siendo un espacio abierto donde las voces diversas encontraron un lugar democrático, donde la verdad se ha dicho sin censuras y las comunidades hallaron un vocero.
En 1975, el Premio Nacional de Periodismo reconoció la labor del diario de Barquisimeto, porque EL INFORMADOR había transformado el periodismo regional. Desde entonces, se consolidó como EL DIARIO DE BARQUISIMETO, destacando el acontecer noticioso de la ciudad y, hoy trascendiendo fronteras gracias a las nuevas herramientas tecnológicas.
La historia de este medio de comunicación está marcada por la constancia de sus periodistas, fotógrafos, editores y trabajadores que enfrentaron crisis políticas, económicas e incluso la escasez de papel.
Hoy, en su 58 aniversario, EL INFORMADOR se reinventa en la era digital. La redacción es una convergencia de generaciones, donde reporteros experimentados junto a jóvenes que ejercen el oficio en tiempo real, todos trabajan unidos con la misma convicción de informar con credibilidad.
La transición del impreso al formato digital ha sido una expansión que alcanza audiencias en distintos países y se multiplica en plataformas que jamás se imaginaron en aquel primer tabloide de 1968.
Estas líneas son también un homenaje a quienes han sostenido la casa periodística, como reporteros gráficos que congelaron instantes históricos, columnistas que dieron forma al debate público, directores y gerentes que guiaron el rumbo, personal administrativo que hizo posible la continuidad diaria, y cada trabajador que ha sido parte de la gran familia de EL INFORMADOR.
Porque EL INFORMADOR no es solo un medio de comunicación, es un patrimonio cultural de los larenses. Ha sido testigo de los grandes momentos de la región y del país, cronista de alegrías, luchas y reivindicaciones de generaciones que crecieron leyendo sus páginas. Su historia es también la historia de un pueblo que aprendió a mirarse en sus titulares y a reconocerse en sus relatos y reportajes.
Cincuenta y ocho años después, el compromiso continúa siendo informar, educar, entretener y contribuir al desarrollo del país.
Como larenses, sentimos intensamente el espíritu de la barquisimetanidad y la gratitud hacia quienes hoy mantienen vivo este legado al servicio del interés colectivo y la pluralidad política.
En tiempos de incertidumbre, EL INFORMADOR reafirma su papel como referente plural y confiable, porque tiene claro su compromiso con la comunidad.
Es propicia la ocasión para rendir tributo a la memoria del doctor Eduardo Gómez Tamayo, presidente fundador del diario, cuya vocación y pasión periodística marcaron el destino de esta casa editoria y a su esposa la señora Mariela Sigala de Gómez Tamayo.
En lo personal, guardo eterna gratitud por el apoyo de mi gran amigo, doctor Eduardo Gómez Tamayo, quien me inculcó el ejercicio de la comunicación como un servicio público abierto a todas las tendencias políticas.
Siempre guiado por el faro de luz del prócer uruguayo José Gervasio Artigas, con su célebre frase: “Con la verdad no ofendo ni temo”. Esta máxima sigue siendo brújula en el tiempo, en el espacio y en la vida.
A todo el personal del prestigioso Diario EL INFORMADOR, desde mi afecto y admiración, les felicito por este histórico esfuerzo de mantener vigente EL DIARIO DE BARQUISIMETO, patrimonio cultural y voz plural de nuestra tierra larense.
José Gregorio Gómez
LA
