Omar Estacio, abogado penalista, Presidente Emérito de la Federación de Abogados de Venezuela fue una de las primeras voces que sugirió una Ley de Amnistía para terminar con la angustia que viven cientos de familias que esperan la libertad de alguno de sus miembros detenido por razones políticas.
Esta expectativa aumentó el pasado 8 de enero, cuando el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, anunció la liberación de un “número importante” de presos políticos, sin mencionar el número.
A partir de ese momento, el reclamo por la libertad de presos por razones políticas adquirió voz y rostro en las personas que llevaron su reclamo a las puertas de las diferentes prisiones de Venezuela
xEn medio de esa angustia, el viernes 30 de enero la presidenta interina, Delcy Rodríguez, anunció una Ley de Amnistía y pidió a la Asamblea “un proyecto lo antes posible”.
El jueves 5 de Febrero la Asamblea Nacional aprobó en primera discusión y por unanimidad el proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática que tendría como objetivo “consolidar un marco integral de justicia y reconciliación que permita superar la confrontación política y garantizar la paz nacional en Venezuela”.
La vicepresidencia de la comisión recayó en la parlamentaria zuliana Nora Bracho, de la tolda Un Nuevo Tiempo, liderada por el opositor Manuel Rosales.
Experiencias de amnistía en Venezuela
El doctor Estacio recuerda que la Amnistía es una experiencia que se ha vivido en Venezuela en varias oportunidades.
Precisa que “los elementos de amnistía, reconciliación, de reencuentro de una sociedad dividida, trascienden de las cuestiones meramente jurídicas. Concurren en las mismas consideraciones de orden político, sociológico, cultural, de modo que es aconsejable no entregárselas exclusivamente a operadores de justicia por muy competentes que sean (lo que tampoco es el caso actual en Venezuela).”
Se refiere al “exitoso proceso de reconciliación iniciado en el gobierno del presidente Raúl Leoní (1964 a 1969), que trajo consigo las liberaciones de connotados dirigentes de la izquierda venezolana, como Pompeyo Márquez, Américo Martí, Guillermo García Ponce, Teodoro Petkoff. Fue producto de contactos entre fuerzas políticas que desembocaron en los respectivos indultos.”
Otro ejemplo fue el llamado proceso de pacificación durante el primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974) que “heredó un país con movimientos guerrilleros activos, líderes políticos presos y partidos de izquierda ilegalizados (como el Partido Comunista de Venezuela y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR) desde la década de 1960. No se trató solo de ‘indultos individuales’ clásicos, sino de una combinación de amnistías generales, medidas administrativas y facultades presidenciales”.
Carlos Andrés Pérez (1989-1993) siguió los anteriores ejemplos con quienes intentaron derrocarlo en su segundo mandato el 4 de febrero y 27 de noviembre de 1992
Precisa Estacio, que en el 2020, Nicolás Maduro declaró más de cien indultos “y ahí había gente -y no quiero descalificar a los indultados ni a Maduro por haber fimado tal indulto- pero había personas que ni siquiera tenían procesos penales ni averiguaciones, que fueron indultados de manera plenaria porque el indulto no precisaron, ni en el espacio, ni en el tiempo por los delitos que fueron exonerados. Por eso comencé diciendo que la única ley que hay en el chavismo es que no hay ley porque en esos casos no se siguieron las pautas en materia de indultos. Lo que se buscaba era una supuesta reconciliación que ni siquiera comenzó.”
–¿Qué diferencia hay entre el indulto y la amnistía?
El beneficio de la duda
Tal ofrecimiento tuvo varias lecturas. Una de ellas es que Rodríguez manda un mensaje a la comisión y a todos los parlamentarios para que aprueben el proyecto en el menor tiempo posible sin importar cualquier vacío jurídico.
Estacio precisa que “si aprueban una Ley de Amnistía, desde el punto de vista ortodoxo, sería el juez de la causa a quien le correspondería determinar quién es y quién no es un perseguido político.”
–En lo personal he sido crítico de la manera, poco transparente de la administración de la señora Delcy Rodríguez, de implementar el proceso de excarcelación de los más de mil presos políticos a partir del 3 de enero. Pero en esta oportunidad, en medio de las promesas de perdón y conciliación de personeros del oficialismo, estamos dispuestos a “desarmar la palabra” y ofrecerle al sector oficialista el beneficio de la duda en lo que se refiere a la expectativas del proyecto de Ley de Amnistía, Reconciliación y Reencuentro Nacional.
-Decía La Rochefoucauld que la “hipocresía es un tributo que le rinde el vicio a la virtud”. Así que sin molestarnos demasiado en escudriñar las intenciones subyacentes del oficialismo, nos vamos a permitir unos comentarios, más bien benévolos con el proyecto de ley en referencia.
El doctor Estacio comienza afirnando que le parece loable que en el articulado del mencionado proyecto se haya incluido un capítulo especial para desglosar los casos de persecución penal, carentes de confiabilidad en la justicia, cuando hayan estado precedidos de estigmatizaciones de altos funcionarios venezolanos exigiendo castigo “ejemplar” para los acusados.
Ante esta alternativa afirma que “bastaría recurrir a los archivos del programa que se transmite por el canal del Estado, todos los miércoles por la noche para acumular un considerable número de candidatos a ser amnistiados por haber sido colocados en posición tan injusta.”
Algunos avances
“Que ahora, después de 27 años, el gobierno de facto de la señora Delcy Rodríguez exprese la voluntad de amnistiar a los venezolanos víctimas de tal práctica y con ello acatar las resoluciones de los entes multilaterales en materia de DD. HH es un avance tardío pero, un avance.
“De igual manera que en el articulado del proyecto de ley de amnistía, se presuma que ha habido subversión procesal cuando se haya creado una jurisdicción de excepción para determinados hechos, no deja de ser un avance, tardío pero avance al fin. Tal ha sido el caso de la llamada jurisdicción, a cargo de jueces verdugos, para castigar supuestos casos de terrorismo, en clara violación al principio del juez natural.
Las contradicciones
Luego de unos minutos de reflexión, el penalista afirma que “no todo puede ser elogios para el proyecto de Ley de Amnistía para la Convivencia Democrática porque en el mismo se incurre en una irritante contradictio in adjecto” y se extiende en lo que considera contradicciones en el proyecto de Ley que podría quedar aprobado entre el 10 y el 13 de febrero.
Luego de las anteriores observaciones el doctor Estacio propone que “los mecanismos de amnistía sean manejados por una comisión ad-hoc, con capacidad de dictaminar con carácter obligante o ejecutorio. En esa comisión participarían en forma paritaria, representantes del gobierno de facto, representantes de la disidencia, y un tercer número de representantes escogidos por consenso por los dos sectores, oficialista y disidente encabezado por el presidente electo el 28 de julio de 2024. Este tercer grupo de representantes, serviría como fiel de la balanza en las decisiones colegiadas ¿No se ponen de acuerdo el oficialismo y la disidencia en los integrantes de ese tercer sector? Entonces su escogencia sería por cuenta de la ONU o la OEA.”.
Enumera una serie de casos en los que este tipo de comisiones ha funcionado: “Funcionaron en Suráfrica (Comisión de la Verdad y Reconciliación, 1995-2002); El Salvador (1992-1993); Colombia ( a partir de 2016); Perú (2001–2003); Guatemala (Comisión para el Esclarecimiento Histórico, 1997-1999).”
Luego señala que “la Comisión Especial de Reconciliación contemplada en el artículo 27 del proyecto de Ley de Amnistía, es menos que simbólica, porque será electa, unilateralmente por la espuria Asamblea Nacional, entre los amigos y amigotes del sector oficialista.”
Leídas las 15 páginas del proyecto de Ley de Amnistía, Reconciliación y Reencuentro Nacional el abogado Omar Estacio se pregunta: “¿Dónde quedan las personas naturales, empresas, fundos agropecuarios, que sufrieron desmanes de organismos administrativos del Estado, diferentes a los tribunales o confiscaciones por vías de hecho, léanse, a cargo Círculos Bolivarianos, Consejos Comunales, Colectivos de la Paz? Esa es una omisión muy grave del proyecto de ley que comentamos.”
Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, prometió que “entre el martes que viene (10 de febrero) y a más tardar el viernes (13 de febrero) estarán todos sueltos” todos los presos por razones política. Imagen: IA Copilot
Las cartas están sobre la mesa y el tiempo corre en contra de los presos por razones políticas y sus familiares que, venciendo el miedo, esperan en las puertas de los diferentes penales.
Enrique Rondón Nieto
