La industria energética global pone sus ojos sobre Venezuela tras un anuncio clave de la Casa Blanca. El secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, confirmó que gigantes como Chevron, Shell, Repsol y ENI están listos para incrementar sus inversiones en suelo venezolano de forma «inmediata». Este movimiento surge tras una cumbre estratégica con Donald Trump, donde se proyectó una inyección de capital privado de al menos 100 millardos de dólares. El objetivo es claro: rehabilitar la infraestructura petrolera del país para cambiar drásticamente su trayectoria de producción en el corto plazo.
A pesar del optimismo del gobierno estadounidense, el sector petrolero no muestra una postura unánime. Mientras Josu Jon Imaz, CEO de la española Repsol, ratificó su disposición para invertir con fuerza, el director de Exxon, Darren Woods, lanzó una advertencia al calificar al país como «ininvertible» bajo las condiciones actuales. No obstante, Wright desestimó esta visión como un caso aislado, asegurando que existe una «docena de compañías» y equipos de expertos estadounidenses preparándose para aterrizar en territorio venezolano esta misma semana para reactivar operaciones.
Esta reactivación ocurre en un contexto político convulso tras los recientes eventos militares en Caracas, pero el enfoque de Washington parece centrado en la velocidad de la recuperación económica. Según Wright, la rapidez con la que se verá este flujo de capital será «impresionante», apoyada por cinco grandes operadoras que ya tienen presencia en el país. El mercado energético internacional se mantiene a la expectativa, pues la entrada de estos capitales privados, sin depender de fondos gubernamentales, podría redibujar el mapa de suministro de crudo en todo el continente.
