Tras 17 meses de resguardo forzado, la presidenta de Encuentro Ciudadano, Delsa Solórzano, reapareció este martes en las calles de Caracas. La dirigente opositora explicó que su ausencia de la vida pública se debió al «altísimo riesgo» que corría su integridad física y su libertad, aclarando que nunca se ocultó por haber cometido alguna falta, sino por la sistemática criminalización de la disidencia en el país. En su primer encuentro con la prensa, Solórzano fue enfática al señalar que defender los derechos fundamentales se convirtió en una amenaza directa contra la seguridad personal de quienes piensan distinto.
Durante su intervención, Solórzano aseguró que Venezuela está entrando en una fase determinante donde la persecución política debe cesar de forma definitiva. Cuestionó duramente la mentalidad de quienes pretenden encarcelar a ciudadanos por el simple hecho de expresar sus ideales, subrayando que una sociedad civilizada no puede basarse en el miedo. Para la líder política, el país clama por el fin de un ciclo de dolor y exige garantías reales para que la libertad de expresión deje de ser un motivo de acoso o detención por parte de los organismos del Estado.
La presidenta de Encuentro Ciudadano vinculó la estabilidad económica y la atracción de inversiones con una reinstitucionalización profunda del país. Según su visión, no basta con promulgar nuevas leyes si no existe un respeto genuino al Estado de Derecho y a la diversidad de pensamiento. «No creo que exista un venezolano que no quiera estabilidad, pero para lograrla hay que dar pasos firmes hacia la democratización», afirmó, resaltando que la liberación de todos los presos políticos es un requisito indispensable para cualquier proceso de transición real que se pretenda adelantar.
Solórzano cerró su mensaje con un llamado a la reconciliación basada en la justicia, esperando que esta «nueva etapa» permita a los ciudadanos expresarse sin temor a represalias. Su reaparición marca un hito en la dinámica política de este 2026, poniendo nuevamente sobre la mesa la necesidad de reformas estructurales que garanticen la seguridad jurídica y el respeto a los derechos humanos. Con este paso, la dirigencia opositora busca reorganizar sus fuerzas en un escenario que sigue siendo complejo pero que, según Solórzano, demanda valentía y honestidad.
