La tragedia aérea ocurrida este miércoles en Norte de Santander ha dejado un vacío profundo tras la confirmación oficial de las identidades de las 15 víctimas. La aeronave de la estatal Satena, que cumplía la ruta entre Cúcuta y Ocaña, perdió contacto con la torre de control poco antes de alcanzar su destino, desatando una operación de búsqueda que culminó con el hallazgo del avión siniestrado. Entre los fallecidos se encuentran los capitanes Miguel Vanegas y José de la Vega, junto a trece pasajeros que habían despegado del aeropuerto Camilo Daza con la esperanza de un trayecto cotidiano que terminó en una fatalidad nacional.
El impacto político de este accidente es notable tras confirmarse la muerte del congresista Diógenes Quintero Amaya, una de las figuras más activas de las Circunscripciones Transitorias Especiales de Paz. Quintero, quien se encontraba en plena labor de representación por el departamento, fue recordado por sus colegas del Partido de La U como un líder incansable en la defensa de los derechos de las regiones más golpeadas por el conflicto. Su ausencia representa un golpe significativo para los procesos de consolidación de paz en el Catatumbo, donde su liderazgo era un puente vital entre las comunidades y el Estado.
El Gobierno Nacional, encabezado por el presidente Gustavo Petro y la vicepresidenta Francia Márquez, ha manifestado su pesar ante la pérdida de estas 15 vidas, resaltando especialmente la vocación de servicio del representante Quintero Amaya. Las autoridades de transporte, bajo la dirección de la ministra María Fernanda Rojas, ya han iniciado las investigaciones técnicas para determinar las causas exactas que llevaron a la aeronave a desaparecer de los radares en una zona de geografía compleja. El país se une en un mensaje de solidaridad hacia las familias de los pasajeros, entre ellos María Álvarez, Carlos Salcedo y el resto de ciudadanos que perecieron en el cumplimiento de sus actividades diarias.
Mientras las labores de recuperación de los cuerpos avanzan en el terreno, la aerolínea Satena y la Aeronáutica Civil trabajan para esclarecer si factores climáticos o fallas mecánicas influyeron en el desenlace. Este suceso reabre el debate sobre la seguridad en las conexiones regionales y la infraestructura aérea en zonas apartadas de Colombia. Por ahora, el departamento se prepara para rendir honores a las víctimas y despedir a un congresista que dedicó sus últimos años a la construcción de un territorio más justo y en armonía.
