Un suceso que conmocionó a la ciudad de Socopó, en el Estado Barinas, el 23 de diciembre pasado, cuando un hombre de 63 años fue asesinado mediante el uso de violencia, se esclareció a través las pesquisas adelantadas por el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) de esa entidad federal, las cuales revelaron que la autora intelectual es una adolescente de 17 años, sobrina consanguínea de la víctima.
Las investigaciones determinaron –indica el portal “2001”.. que el móvil del crimen fue el lucro económico.
La víctima, identificada como Marco Tulio Sánchez Moreno, quien mantenía un historial de asistencia monetaria constante hacia su sobrina, fue víctima de un plan orquestado bajo la figura del abuso de confianza.
La joven, valiéndose del libre acceso a la morada del sexagenario en el sector Batatuy, parroquia Ticoporo, coordinó con su hermano y con otros sujetos una incursión táctica para sustraer divisas y enseres de valor.
El Modus Operandi
La ejecución del delito se dividió en roles específicos para garantizar el éxito del hurto inicial.
Según el informe técnico-policial, la sobrina, en compañía de otra adolescente de 17 años, acudió a la vivienda bajo el pretexto de compartir alimentos, cumpliendo la función de distraer al ciudadano.
Mientras la víctima era entretenida, Kevin Yalber Castillo Hernández, de 19 años de edad, hermano de la autora intelectual, ingresó a la propiedad junto a Daniel Enrique Sánchez Atensio, de 19 años, y Keyner Antonio Guevara Castillo, de 18, y se ocultaron en el área del baño.
En tanto, dos sujetos identificados como Junior Samuel Ramírez Chacón (23) y la segunda adolescente, permanecieron en el perímetro exterior cumpliendo funciones de «gariteros», para alertar sobre la presencia de terceros.
Alteración de evidencia
El escenario se tornó violento cuando la víctima detectó la presencia de los intrusos dentro de su domicilio.
Al verse descubiertos, los sujetos procedieron a la neutralización física del sexagenario, empleando fuerza desmedida hasta provocarle un estado de inconsciencia.
En un intento por borrar rastros biológicos y criminalísticos, los perpetradores colocaron un textil sobre el rostro de Sánchez Moreno y lo rociaron con un líquido de fácil combustión, lo que inició una ignición (incendio) que pretendía consumir el cuerpo y la evidencia en la escena del crimen, para, posteriormente, emprender la huida con varios artículos robados.
Captura
La rápida intervención de las comisiones de investigación criminal permitió la ubicación y captura de la totalidad de los involucrados, y en tiempo récord.
Durante el procedimiento de aprehensión, se logró la recuperación de las pertenencias sustraídas, las cuales fungen como evidencia física principal dentro de la cadena de custodia.
El caso ha sido remitido formalmente a la representación del Ministerio Público del estado Barinas (RG).
