Tras meses resguardado, el dirigente Andrés Velásquez reapareció este lunes con un mensaje tajante que sacudió la agenda política. En una rueda de prensa frontal, Velásquez no solo marcó su retorno a la escena pública, sino que cuestionó severamente el papel de Delcy Rodríguez en el actual esquema del poder. Para el dirigente, la figura de Rodríguez representa una fuente de inestabilidad que genera desconfianza incluso dentro de las propias filas del oficialismo y la Fuerza Armada, bloqueando cualquier intento real de gobernabilidad.
El foco de su declaración se centró en la propuesta de transición planteada por Estados Unidos, la cual se divide en estabilización, reconstrucción y transición. Aunque la oposición está dispuesta a transitar esa ruta, Velásquez fue enfático en que el país no puede aceptar procesos ambiguos. «Esto no puede quedar abierto de forma indefinida», advirtió, rechazando la idea de que el futuro de la nación se limite a simples negociaciones energéticas mientras se mantiene el mismo sistema político de fondo.
Velásquez hizo un llamado urgente a la dirigencia y a los ciudadanos para establecer un cronograma con fechas límites y metas claras. Según su visión, la crisis venezolana requiere una resolución inmediata que no permita el atornillamiento de nuevas figuras del régimen bajo una fachada de normalidad. La exigencia es clara: acelerar los mecanismos políticos para forzar una solución definitiva antes de que termine el año, respondiendo al deseo de cambio de la mayoría.
La reaparición del dirigente busca reactivar la presión interna en un momento de alta incertidumbre. Al señalar que la estabilidad es imposible bajo el mando actual, Velásquez posiciona la necesidad de un cambio de liderazgo como el único camino viable para la reconstrucción económica y social. Su mensaje cierra con una promesa de acción: la responsabilidad de la oposición hoy es imprimir velocidad a la transición para evitar que el tiempo juegue a favor del status quo.
