La aprobación en primera discusión del proyecto de Ley de Amnistía impulsado por el régimen chavista no despeja dudas ni genera certezas para los presos políticos en Venezuela. Por el contrario, el proceso está marcado por la opacidad, la improvisación y una clara manipulación política.
Por lapatilla.com
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En entrevista para La Patilla, la abogada María Alejandra Macsotay Rauseo advirtió que ni siquiera existe claridad sobre cuál fue realmente el texto aprobado por la Asamblea Nacional.
“No tenemos certeza de cuál es el texto que fue aprobado. Diputados de la oposición han dicho que el documento recibido no coincide con el publicado por Jorge Arreaza en redes un día y medio después de la votación”, afirmó.
Explicó que la votación fue irregular, sin discusión artículo por artículo, y que el documento divulgado posteriormente enumera hechos políticos específicos (2002, 2014, 2017), lo que impide cualquier análisis jurídico serio.
“Si no sabemos qué dice realmente la ley, es imposible hacer una interpretación real sobre sus efectos”.
La libertad no depende de una ley
Macsotay fue contundente al señalar que la libertad de los presos políticos no está jurídicamente atada a una ley de amnistía.
“Para que los presos políticos queden en libertad no hace falta ninguna ley de amnistía. Ya han soltado más de 400 personas sin ninguna ley”.
Además, explicó que una ley no libera automáticamente a nadie:
“La amnistía es solo un mecanismo. Cada fiscal debe aplicarla caso por caso y solicitar al tribunal la boleta de excarcelación según la situación procesal de cada persona”.
Por eso, advierte que no puede afirmarse que los presos estén más cerca de la libertad:
“Quizás sí, quizás no. No lo sabemos. Todo depende del texto final y de cómo decidan ejecutarlo”.
Excarcelaciones selectivas y exclusión de militares
La especialista denunció que el proceso ha sido claramente selectivo, dejando fuera a sectores clave como los militares.
“A los militares ni siquiera los incluyen en el proyecto. A los verdaderos presos políticos”.
Aclaró que no existen presos políticos “de primera o segunda”, pero sí distintos niveles de interés político para el régimen.
“No todos tienen el mismo peso político dentro del gobierno, y no todos reciben el mismo trato”.
También denunció que algunos militares ya cumplieron condena y siguen detenidos de forma ilegítima, como el caso del comandante del Ejército Igbert Marín Chaparro.
Una amnistía que puede convertirse en trampa jurídica
Macsotay alertó sobre un efecto poco discutido:
“La amnistía borra el delito. Si no hubo delito, se cierra la puerta a futuras indemnizaciones por detenciones arbitrarias y errores judiciales”.
Es decir, además de limpiar causas, el régimen chavista podría blindarse frente a futuras responsabilidades legales.
“Esto no es reconciliación, es supervivencia política”.
Sobre el discurso de “perdón” promovido por voceros del régimen, fue tajante:
“Es una burla. Hace meses decían que no habría perdón ni reconciliación, ahora dicen lo contrario por desesperación política”.
A su juicio, el chavismo intenta una reconfiguración forzada:
“Están tratando de no desaparecer del escenario político, de mutar hacia un chavismo light para sobrevivir políticamente”.
Presión internacional y urgencia
Sobre la prisa del régimen por aprobar la ley, lo resumió así:
“Esto se está haciendo por presión del gobierno norteamericano. Las excarcelaciones fueron ordenadas desde afuera”.
Y sobre la frase “no tenemos mucho tiempo” de Jorge Rodríguez, fue clara:
“Significa que tienen que cumplir lo que les están exigiendo”.
