Salsa Escrita | Por Carlos A. Colmenárez O.

El tres cubano es un instrumento “sonero” por excelencia. Su función musical en los conjuntos de son no se limita sólo al punteo melódico, sino que desempeña un importante papel en el plano armónico y rítmico.

Por lo tanto, viene a ser factor importantísimo para la interacción  y complementación con los demás instrumentos de cualquier conjunto musical., y, para su correcta ejecución, se necesita de mucha habilidad, destreza, educación, estudio y oído musical.

En nuestra entrega de esta semana, traemos a un excelente ejecutante del tres cubano, y también cantante y sonero, como lo es Edgar Ramón Pereira Jiménez, uno de los pocos a quienes hemos visto tocar con maestría dicho instrumento cordófono, por cierto, nacido en Barquisimeto, el 23 de enero de 1962.

Al darle la bienvenida a esta crónica salsera, le pedimos nos comente sobre sus inicios y estudios en la música, y responde:

–Gracias, profesor Carlos, a usted y a este prestigioso medio de comunicación por tan cordial invitación. Pues déjeme decirle que yo me inicié fue en la música venezolana, ya que, como todo larense, me atrajeron mucho durante un buen tiempo el tamunangue y el golpe tocuyano, y, luego, poco a poco, me fui inclinando hacia la música popular caribeña.

–Ahora, en cuanto a mi formación musical, ésta se produjo en un principio autodidácticamente, pero siempre con inclinación hcia los instrumentos de cuerdas, tales como el cuatro, la mandolina y la guitarra.

–Posteriormente, comencé a investigar la afinación y ejecución de cada uno de ellos, hasta que, posteriormente, participé en unos talleres en los cuales recibí conocimientos al respecto, con personas más avanzadas en este tipo de instrumentación, acá en Barquisimeto.

¿Y cómo, entonces, llegas a ser tresista?

–Bueno, como te dije, uno de los instrumentos con el que me inicié como ejecutante fue la mandolina, pero, un buen día, de repente, me entró el gusanillo de aprender a ejecutar el tres cubano, cuyo sonido ya yo había escuchado y me había gustado, y como sus cuerdas de metal se asemejan a las de la mandolina, pues no tuve inconvenientes para comenzar a tocarlo, y así, igualmente poco a poco, me fui encariñando con dicho instrumento.

–Paralelamente, por esos mismos días, alguien me regaló un libro que precisamente hablaba del tres cubano, pero que también tenía en su contenido su forma de afinación y los acordes musicales de tan expresivo instrumento de cuerdas.

–En estos momentos, entonces, le puedo decir que el tres es el instrumento que me ha dado mayores satisfacciones, e incluso, recuerdo que, en una oportunidad, en Caracas, por medio de la Fundación Bigott, logré adquirir mayores  conocimientos en torno a este   sonoro artefacto.

¿Desde cuándo comienza usted a tocar y a cantar profesionalmente?

–Mis inicios fueron con la agrupación “Nueva Era”, de Barquisimeto, que luego se convirtió en “La Banda Actual”, que, por cierto, fue una agrupación musical que se presentó en unos cuantos escenarios barquisimetanos, incluso de los más populares e importantes para aquel entonces.

–Más adelante, pasé formar parte de ese proyecto tan bonito, como lo fue “Expresión Latina”, a comienzos de los años 80, para, de allí, llegar a “Sazón Latino”, dirigido en esa oportunidad por Sergio Salas, gran amigo que me dio el privilegio de estar allí.

–También por esos días, formé parte, como tresista, de “La Gran Amistad”, del profesor  Gustavo Brito.

Explica más adelante que, posteriormente, fue integrante de las orquestas “Cacao”, “La Playa”, “y de otras más que escapan de mi memoria”.

Sabemos que estuviste –le decimos– con el “Sonero Clásico del Caribe”, ¿Cómo fue tu llegada a esa agrupación, que llenó una época en las pistas bailables de Caracas y de buena parte de Venezuela?

–Quiero decirle, amigo Colmenárez, que ia experiencia con el “Sonero Clásico del Caribe” fue maravillosa. Pero le puedo también decir que esa experiencia fue para mí una verdadera escuela, e incluso, allí terminé muchas cosas a nivel personal.

–Entre otras cosas, allí pude compartir con “una Biblia humana de conocimientos musicales”, como lo fue el popular maestro Carlos Emilio Landaeta, quien fuera el popular “Pan con Queso”. Al respecto, puedo asegurarle que, como buen alumno, hice correctamente  la tarea.

–Y el pase a formar parte de esa agrupación se da porque Carlos Emilio era también “luthier” de instrumentos de percusión, sobre todo de las maracas, ya famosas internacionalmente. Recuerdo que, para ese momento, en una oportunidad, el profesor Gustavo Brito le compró unas tumbadoras, y el mismo Carlos Emilio se las vino a traer a Barquisimeto.

–Fue en esas circunstancias cuando nos conocimos e iniciamos una buena amistad, y, casualmente, por esos mismos días, nos comentó “Pan con Queso” que tenía inactivo al “Sonero Clásico del Caribe” porque varios de sus integrantes le habían dado “un golpe de Estado”, por lo cual, según también dijo, necesitaba conformar otro nuevo grupo de músicos, para sustituir a los anteriores.

Allí, Gustavo le manifestó que él tocaba el bajo, y que yo tocaba el tres, una casualidad que el propio Carlos Emilio no lo podía creer. De inmediato, Landaeta nos hizo una audición, y logramos pasar la prueba, con 20 puntos, de acuerdo a palabras textuales del mismo “Pan con Queso”.

Allí, comenzó mi estada en “El Sonero Clásico del Caribe”, acompañado de mi esposa, Virginia Méndez, como vocalista.

¿Y llegó a grabar con “El Sonero…”?

-Por supuesto, y la producción se llama “Buey Viejo”, en la cual se encontraban temas como “La Bayamesa”, considerada el segundo himno de Cuba; “¿Por qué me guardas rencor a mí”, “Elena no me paró”, “El Carbonero”, “Échale Salsita”,  y “Bilongo”. También, con el Amigo del Son”, de Barquisimeto, grabé “Oye mi consejo”, “Sabrosito Bongó” y “Dulce Habanera”.

¿Recuerdas algunas de las figuras con las cuales has compartido tarima?

–Sí, nada menos que con “caballos” como Celia Cruz, Oscar de León, Ray Barreto, “Cheo” Feliciano, ismael Miranda, Camilo Azuquita, Héctor Casanova, Rodrigo Mendoza, Héctor Lavoe, Vladimir Lozano, “Cheo” Valenzuela, Erick Franchesky, Hildemaro y muchos otros que se me escapan a la memoria.

¿A cuál agrupación musical pertenece usted en este momento?

–En la actualidad, trabajo con la Orquesta Latinocaribeña, adscrita a la Banda de Conciertos “Maestro Antonio Carrillo”, del Estado Lara, y aprovecho la ocasión para comentarle que, a manera de proyecto individual, recientemente grabé nuevamente el tema “Elena no me paró”, de la autoría del fallecido Aldemaro Romero, con arreglos de Josyr Córdoba, grabación en la que tuve la gran experiencia de cantarla junto a mi hijo, Edgar (“El Chino”) Pereira, tema que puede ser conseguido a través de Youtube.

¿Qué nos puede comentar sobre el “Salseando en los Barrios”, iniciado en los años ochenta, y cuáles son sus expectativas para su reedición, el día domingo  22 de enero, en homenaje a Ramón (“Ramoncito”) Méndez?

–Déjeme decirle que el “Salseando en los barrios” fue para mí una escuela, por expresarlo así, y también para muchos otros, y retomarlo nuevamente y subirme otra vez a ese escenario-tarima del Complejo Cultural y Deportivo Bella Vista, luego de 40 años, será muy emocionante y satisfactorio, y, luego,  que se haga en honor a Ramoncito Méndez es gratificante, y se lo merece, pues los homenajes se deben realizar en vida, y por ser él el precursor de este movimiento salsero.

–De manera, pues, que aprovecho para informar a todos los lectores de este portal noticioso para que se den cita en la Avenida Fuerzas Armadas con calle 49, cancha Bella Vita, desde las 2:00 de la tarde.

Para finalizar –le decimos–, le agradecemos su presencia en esta entrevista, pero también queremos preguntarle si le gustaría dictar clases de tres cubano  a las nuevas generaciones salseras.

–Por supuesto, profesor. Claro que sí.  Ése es uno de mis proyectos musicales personales, y, para mí, ha sido de una enorme satisfacción el haber podido estar en su leída columna salsera, así como en EL INFORMADOR VENEZUELA. Bendiciones para usted, y le deseo continúe prestando ese gran apoyo al talento artístico venezolano.

HASTA LA PRÓXIMA… ¡Y SIGAMOS SALSEANDO…!          

    

Carlos A. Colmenárez O.